Sociedad / 7 de Diciembre de 2012

Félix Díaz (52)

Ejemplo afuera, perseguido acá

La increíble vida del cacique Qom elegido por Amnistía Internacional. Tierras y represión.

Comunidad. En el 2010, los Qom presididos por Félix Díaz fueron reprimidos en Formosa. Hoy siguen luchando.

Dice que vive amenazado por punteros políticos de Formosa. Que por ser persona no grata en los despachos de la administración provincial, en los hospitales le niegan remedios y que las autoridades lo tildan de “usurpador”. Aun así, Félix Díaz (52) lleva adelante una intensa lucha en defensa de sus tierras. El líder de la comunidad indígena Qom fue elegido por Amnistía Internacional para integrar un informe que cuenta la lucha de 54 defensores de los derechos humanos de toda América que fueron perseguidos por su actividad: él es el único argentino en este documento que se difundirá el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. “La mención es un reconocimiento a la resistencia de los Qom que supieron mantener la aplicación de sus derechos como pueblo preexistente”, afirma. Cómo vive el dirigente toba que a los ojos del mundo es un ejemplo de compromiso social y frente a la mirada de la policía formoseña es un “agitador”.

Su historia se hizo conocida el 23 de noviembre del 2010, cuando “cinco miembros armados de una familia criolla, que reclamaban una porción de las tierras que los toba Qom también reivindicaban como parte de sus territorios ancestrales, llegaron a caballo acompañados de unos ocho agentes de policía”, explica el informe de Amnistía. La resistencia toba derivó en una feroz represión. Allí murió un policía y un miembro de la comunidad. La situación del referente es delicada: enfrenta causas por cortar la ruta, por instigación a cometer delitos, usurpación y abuso de una mujer policía. “Todas las causas son armadas por la misma policía con el apoyo de la Justicia formoseña”, apunta el cacique, cabeza de una comunidad que en el 2010 perdió 1.300 hectáreas, por lo que hoy, cerca de 4200 personas desarrollan su vida en unas 3.300 hectáreas. En esa superficie, los tobas se mantienen principalmente de la recolección de frutos, la pesca y las artesanías.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

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