Personajes / 21 de marzo de 2013

Juan Palomino (51)

“Me afecta el tema de la salud mental”

Protagoniza la obra “El partener”, hace cine y tevé. Discriminación y paternidad. Chávez, y el arte como compromiso social.

En “El partener”, la obra de Mauricio Kartun, encarna a un padre inmaduro, un veleta; en cine termina de rodar “Ley primera” (La leyenda del gran Chamán) de Diego Rafecas, con la mexicana Adriana Barraza (la actriz de “Babel”) en la piel de una mujer toba. Y en tevé despuntó el vicio con una participación en la tira “Solamente vos”. Cuando posa, ante cada toma se reinventa: basta un sombrero texano para ser un cowboy de “Secreto en la montaña”. Sobra con ponerse un perramus para transformarse en un Humphrey Bogart latino, recostado en la puerta de su casa. Parece un “all in one”.

Noticias: Palo, Negro o Palomo. Histriónico y todo en uno.

Juan Palomino: Sí. Palo me lo pusieron mis amigos de La Plata; algunos compañeros de teatro me llamaban Juanjo – mi nombre es Juan José– y Palomo me decía Araceli González cuando hicimos “Carola Casini”. Yo nací en La Plata, mamá es platense, pero me crié en Cuzco, de allí es papá. Ahí terminé el secundario y nos volvimos a la Argentina. Los viejos viven a diez cuadras de  mi casa.

Noticias: ¿Viaja a menudo a Perú? Se crió en el ombligo del mundo ¿es consciente de eso?

Palomino: La última vez viajé en el `99 y no tuve conciencia de lo que es el Cuzco cuando viví ahí. Con el tiempo y a la distancia me di cuenta. Regresé a La Plata siendo adolescente, fue difícil. Me sentía discriminado; usaba zuecos con plataforma, acá se ponían mocasines y me miraban raro. Hablaba distinto, no entendía lo del status, las marcas de ropa. También sufrí el desarraigo.

Noticias: Hoy Perú hierve de efervescencia cultural, con mucho turismo, gastronomía de punta y música andina.

Palomino: Sí, claro. Yo integro “Los negros de miércoles”, un grupo dedicado a la música afroperuana. Estamos preparando un CD con ritmos como el landó y el aguanieve, que tienen que ver con la influencia africana en la costa del Perú, y con la poesía de Nicomedes Santa Cruz.

Noticias: Podría haber sido músico en vez de actor.

Palomino: No. Podría haber sido médico. La música apareció en mi vida hace seis años. Crecí viendo cine en Cuzco y creando mundos paralelos. Cuando me sentí tan discriminado, retraído como un caracol, mi viejo me dijo: “¿Por qué no estudiás teatro? ¡Te va a hacer bien!” Y así empecé. Hice el primer año en la escuela, al año siguiente vino la colimba, después estudié locución pero me di cuenta de que quería teatro. Ahí el viejo dijo “buscate un trabajo” y entré al Hospital Melchor Romero como auxiliar de enfermería, estuve 3 años. Debuté en teatro con un grupo vocacional que todavía sigue, Dimensión 80. No me sorprende que mi primera obra fuera “El Jardín del infierno”, de Osvaldo Dragún, un autor prohibido en ese momento.

Fotos: Eduardo Giménez. Producción: Patricia Mogni. Agradecemos a No Avestruz y Setas de cardo.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

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