Televisión / 17 de Mayo de 2013

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Lo atamos con alambre

“Peligro Sin Codificar”. Humorístico. Domingos a las 14, martes y jueves a las 22.45, por Telefe. Con: Diego Korol, Yayo Guridi, Campi, Pachu Peña y otros. Dirección: Jorge Torelli.

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No es fácil hablar de una película, un libro, una obra y mucho menos de un programa de tevé de aire que hoy se gane en los medios el calificativo de “de culto”. ¿Por qué “Sin codificar” alcanzó esa rara palma? Quizás porque se emitía en una pantalla fría como la de América, en domingo –el día mundial de los suicidios–, durante cinco temporadas; será porque funcionó el boca a boca frente a la indiferencia del rating y la prensa, y sobre todo, porque se impuso en las redes sociales como un fenómeno imparable (tres millones de seguidores en Facebook, diez millones de reproducciones del video “La cumbia papal” por Youtube, más de tres cientos mil seguidores en Twitter); o porque es un ciclo de humor, un género casi desaparecido, realizado por humoristas descartados por el tinellismo que los vio nacer; o por el tono friqui, el bajo presupuesto, la frescura urgente del “sale con fritas”.

Será por todo eso, y algo más, pero seguro que lo “de culto” no alude a un objeto de acceso solo para iniciados: a “Peligro Sin Codificar” (como se llama este año por Telefe) podemos acceder todos sin problemas. Por algo fue sumado este año a la grilla del canal número uno en audiencia y no solo los domingos postalmuerzo familiar sino también en el prime time, dos veces por semana. Si hubo una vez, hace mucho tiempo, un programa de deportes que devino humorístico y chiquicientas cosas más de las que no se regresa, por qué no suponer algo parecido justo en el año en que la gran cabeza generadora no estaría en la tele. El parentesco del primer “VideoMatch” con “Sin codificar” es obvio: el programa que conduce Diego Korol empezó con la excusa del fútbol y después se cortó solo con formato propio. Eso en cuanto a la génesis pero, además, quienes lo hacen comparten ese mismo tipo de humor basado en parodias, imitaciones y videoclips, los ladrillos que levantaron Ideas del sur. Aunque hay en Yayo Guridi (la figura del programa) pinceladas del absurdo a lo Capussotto, el contacto es apenas superficial: no hay en el ciclo de Telefe, y antes América, ningún metatexto con el que se conversa (por ejemplo, el rock en el caso de Peter Capussotto) sino que es solo burla masticable.

El tiempo dirá si el pase a las ligas mayores produjo o no cambios en el programa. De lo que no hay dudas, y he aquí el acierto del canal, es que está dirigido a la familia y en especial a los chicos que pueblan la tribuna y festejan sketches como Los Rebos (el grupo de supuesto “humor inglés”, ingenioso y de salón), Hablemos sin saber (panelistas que discuten un tema de actualidad), la peña con invitados (esas mesas con personajes telúricos), las canciones de Los Puntos Cardenales, el aporte de Alacrán (el ex “Cha cha cha”) o su símil, Fernandito, y muchos otros segmentos. La única dificultad con este programa que llaman de culto es la dosis: dura demasiado. Con media hora, era suficiente.

 

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