Showbiz / 1 de julio de 2013

Stand up

La industria de ser gracioso

Cada vez más, las radios porteñas suman humoristas del circuito de comedia stand up. Quiénes son, de dónde vienen, a dónde van.

Por

Sanjiao actúa, enseña y le pone humor al programa de radio de Lalo Mir.

De ser un gracioso de sobremesa a convertirse en un humorista profesional hay varios abismos de distancia. La comedia stand-up (o “monologuista de pie”, como la han traducido en la Madre Patria los talibanes de la castellanización) dejó de ser en Argentina un fenómeno hace rato. El género tiene al menos diez años de ocupar cada vez más espacios teatrales y, con el paso del tiempo, camina –sin demasiada prisa, pero tampoco sin detenerse– hacia una cierta profesionalización.

Este tipo de comedia ha visto, desde su irrupción en el país, un crecimiento sostenido. “En la Argentina empezó con Martín Rocco, Diego Wainstein, Alejandro Angelini y Hugo Fili, y se reproduce porque los cursos crean el público del stand up”, explica Martín Publiese, columnista de humor del “Al ataque”, el programa de Diego Korol, “Cada vez que hay un nuevo comediante hay veinte personas que lo van a ver, de esas, diez se interesaran por el género, más allá de que su pariente, pareja o amigo empezó a hacer esto y así comienzan a ver qué otras cosas hay. Lo que se está generando es una educación del público”.

El género, que nace en los Estados Unidos, encuentra también en ese país un modelo a seguir. Al otro lado del planeta, el “standupper” se inicia en el circuito de los clubes de comedia y, si es talentoso, encontrará salida laboral como actor –en cine o televisión–, como guionista (sobre todo en el rubro “sitcom”) e inclusive como conductor de “talk shows”. ¿Pero se refleja esa tendencia, en nuestro país? ¿Adónde va a parar el comediante porteño cuando sale del microclima de la calle Corrientes?
Muchos han ganado espacio como actores publicitarios. Cada vez más, algunos ciclos de televisión –“Bendita TV” como pionero, pero hoy también “Animales sueltos”, “Desayuno americano” y hasta el “Prende y apaga” de Lapegüe– invitan viejos y nuevos, magistrales y mediocres, hombres, mujeres y casi niños a llenar sus espacios con monólogos de stand-up.

Pero el medio de comunicación tradicional que, definitivamente, los ha adoptado como sus favoritos, no es aún la televisión, sino uno más antiguo.
Días de radio. Cada vez más, comediantes surgidos del stand up pueblan las radiofrecuencias. La lista es larga, pero ciertos nombres son inevitables. Sebastián Wainraich, conductor de “Metro y medio” es uno de los nombres más establecidos que relacionan stand up y radio. Malena Pichot, la ex “loca de mierda”, co-conduce junto a Gillespi un programa en Nacional Rock. La troupe formada por Federico Simonetti, Félix Buenaventura, Rodrigo Bello y Charo López ocupa la trasnoche de Radio Splendid. Diego Wainstein –uno de los padres fundadores del género en el país acompaña a Pablo Marcovsky en “Casi despierto”, también por Nacional Rock.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1905 de la revista NOTICIAS.

 

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