Ciencia / 19 de julio de 2013

Industria ferroviaria

Los trenes del desarrollo

Son el futuro del transporte. Tecnologías que los hacen más veloces, ecológicos y seguros.

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Alta velocidad. Superan los 250 kms por hora. China (arriba izq.), en Francia, y Sudáfrica, algunos de los países donde ya se implementaron.

En algunos lugares del planeta (sin ir más lejos, en la Argentina de la era menemista) los trenes parecían tener sus días contados. Pero, sorpresas del devenir demográfico-económico-ecológico del planeta, el presente ya no sigue esa tendencia, y el futuro la revertirá categóricamente. Desde la superpoblación de las ciudades (se calcula que un 60% se concentrará dentro de veinte años en las grandes urbes), hasta la necesitad de transportar más cantidad de mercancías a mayor velocidad, pasando por la disminución de la polución ambiental y sonora y la movilización de decenas de millones de personas al mismo tiempo a través de espacios reducidos, podrían encontrar una parte de la solución en el transporte ferroviario. A eso se juegan los expertos: a fortalecer los trenes para hacerlos más veloces, más extendidos, más limpios, más seguros y más baratos.
Y en esto no hay límites entre naciones ricas o pobres. Todas, aconsejan los que saben, deberían ver en los trenes el futuro del transporte masivo, tanto de personas como de mercancías. Un ejemplo. La reunión sobre cambio climático concretada el año pasado en Brasil, la cumbre Río+20, no dio (como suele suceder) grandes resultados en cuanto acuerdos internacionales para frenar el efecto invernadero que está recalentando a la Tierra. Pero el encuentro le dedicó un capítulo especial a la creación y gestión de nuevos esquemas de transporte urbano sostenible, con los ferrocarriles en el centro de la escena.

De hecho, ocho bancos multilaterales de desarrollo se comprometieron a invertir alrededor de 175 mil millones de dólares para mejorar los sistemas de transporte público en los países en desarrollo, focalizándose en los trenes. Hubo tres organizaciones internacionales de las más importantes en el área ferroviaria que dieron a conocer una declaración conjunta (la International Union of Railways (UIC), la UNIFE y la International Association of Public Transport (UITP)), pidiendo el desarrollo de nuevos modelos de trenes de alta velocidad para las naciones emergentes. Trenes menos contaminantes, con mayor capacidad de transporte, más seguros, y ecológicos.

Las organizaciones analizaron los costos relacionados con la congestión del tráfico urbano que, aseguran, le implica a los países entre el uno y el tres por ciento del Producto Bruto Interno (PIB) en promedio. En muchos casos, detalla la declaración, el mantenimiento de un auto se lleva hasta un 30% de los ingresos de una familia. Conclusión, dijeron en Río+20: los trenes son el medio más barato, masivo y no contaminante de transporte, y además generarían millones de nuevos empleos.
En este contexto, las investigaciones sobre industria ferroviaria están en pleno boom. Los ejemplos más exitosos son los que reúnen a científicos, a empresas privadas y al organismos del Estado, colaborando en forma conjunta.

En desarrollo. En Brasil, que se juega en el 2014 a ser sede del Mundial de Fútbol y en el 2016 a albergar los Juegos Olímpicos, la presidenta Dilma Russef anunció inversiones por casi 25 mil millones de dólares para mejorar y ampliar los casi 4.600 kilómetros de vías férreas de ese país, la ampliación del metro de Porto Alegre y un proyecto de tren de alta velocidad que unirá San Pablo y Río de Janeiro, las dos “almas” brasileñas: la de las finanzas y la del turismo y la diversión. Pero los planes también abarcan el transporte público en 24 ciudades de las más importantes, y siempre con la asociación entre el gobierno central y los locales.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1908 de la revista NOTICIAS.

 

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