Política / 18 de Noviembre de 2014

ESCÁNDALO CON K

Skanska se va del país

La multinacional manchada en una causa por coimas anuncia que se retira de la región.

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En 2006, cuando aún no había estallado mediáticamente el escándalo de corrupción que luego se denominó Caso Skanska, Bernardo Hopital, quien era gerente de Recursos Humanos de la empresa de origen sueco, le aseguró al diario PERFIL que se retiraban de la obra pública: “Hay una decisión del accionista de que no hagamos obras ni directa con el Estado, ni indirecta, en la cual nuestro cliente pueda tener relación con el Estado”.

— ¿Por qué?

— Porque no podemos correr este tipo de riesgos.

— ¿Son riesgos de coimas?

— Lo que dice la casa matriz es: no hagamos negocios en los lugares que tengamos riesgos de quebrar el Código de Conducta, o en que de alguna manera podamos recibir presiones, o las formas de hacer negocios no estén dentro de nuestra línea de conducta. Entonces tenemos que ser duros hasta tanto podamos demostrarle a nuestra casa matriz que podemos hacer negocios en la Argentina sin quebrar el Código de Conducta, pero aún no están dadas las condiciones.

Los años pasaron y la causa desfiló por innumerables juzgados federales, hubo funcionarios del Poder Ejecutivo procesados y exonerados y hasta algunas condenas. En ese contexto de prestigio mancillado es que Skanska anuncia ahora que deja la región: la empresa decidió desprenderse por completo de sus negocios en América Latina e iniciará un proceso de venta de sus activos el año próximo. “Nos centramos en nuestros negocios de Europa y Estados Unidos. Los negocios de administración y operaciones en América Latina son muy periféricos”, dijo el presidente ejecutivo sueco Johan Karlstrom. “Aunque sea un negocio bueno y rentable, es demasiado pequeño para tenerlo en esa parte del mundo. Iniciaremos el proceso de venta el año próximo”, declaró.

En Buenos Aires, en cambio, el gerente comercial Antonio Antolin y Sebastián Autunno, su actual gerente de Recursos Humanos, se negaron a ofrecer más precisiones sobre el sorprendente anuncio. En algún punto es comprensible: cuando el escándalo por las coimas –que la empresa denominó “pagos ilegítimos”– estaba en su mayor auge, Skanska despidió a toda su cúpula gerencial, aunque le pagó millonarias indemnizaciones y no los denunció ante la Justicia. Es decir que la empresa trató a los “empleados infieles” como si, en verdad, hubiesen cumplido órdenes.

A pesar de la opinión del presidente ejecutivo Karlstrom, la compañía sueca sigue teniendo en la región importantes negocios. En Brasil, por ejemplo, tiene uno de los proyectos más ambiciosos: la construcción de una Unidad de Destilación Atmosférica y al Vacío para Petrobras en Río de Janeiro. Esta unidad es una de las principales del nuevo Complejo Petroquímico de Río de Janeiro (Comperj) y la misma Skanska la anuncia como la refinería “más grande del mundo”.

En la Argentina, la empresa fue retrocediendo, pero por ejemplo, aún desarrolla trabajos en las minas de Veladero y Gualcamayo en San Juan, construyendo “la Fase 5 A del V y realizando trabajos en la “edificación de la cinta transportadora” de ambos emprendimientos.

La retirada de la región después de haber desembarcado hace 65 años en la Argentina parece apresurada: el 26 de junio del año pasado había inaugurado oficinas en esa provincia.

El caso Skanska, aunque malherido por diferentes operaciones, continúa con vida en el juzgado federal 7 a cargo de Sebastián Casanello, quien lleva la causa por presunto pagos de coimas en la construcción de gasoductos. Ese magistrado también investiga el delito de evasión, ya que se sospecha que se utilizaron facturas apócrifas en las que se hacían figurar las coimas y, de esa manera, justificarlas. Todo ese procedimiento, que luce ilegal, obligó a Skanska a modificar en el año 2008 su Código de Conducta. Parece que no alcanzó.

 

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