Política / 16 de agosto de 2015

Con la realidad hasta el cuello

La lluvia dejó al descubierto la falta de discusión sobre los problemas que afectan a la sociedad. Campaña, marketing y la necesidad de debatir ideas y proyectos.

inundaciones politicos
VOTOS MOJADOS. El clima electoral fue sacudido por la emergencia de las inundaciones.

Habían logrado un blindaje perfecto. Los candidatos llegaron a las PASO casi sin hablar a fondo de los problemas (y las necesarias soluciones) de la mayoría de sus votantes. Cada uno aplicó su “relato”, ese dispositivo del marketing político que permite navegar sobre un mundo paralelo a la vida concreta de la sociedad, un planeta saturado de consignas ideológicas, argumentaciones de barricada, anécdotas personales de los líderes y diatribas obsesivas contra los medios de comunicación. Tanto esquivaron los temas calientes de una campaña tradicional, que todavía sigue en vilo la propuesta de la organización Argentina Debate para que los candidatos presidenciales se junten a discutir en público qué piensan hacer si llegan a la Casa Rosada.

Pero la realidad de la Argentina es demasiado densa como para ser contenida por un dique de palabras y spots publicitarios. Lamentablemente, las lluvias y los vientos anegaron ciudades enteras de la provincia de Buenos Aires y de Santa Fe, lo que forzó a miles de ciudadanos a pensar más como evacuados que como reflexivos votantes. Al mismo tiempo, la realidad del crimen organizado en torno al narcotráfico embarró a funcionarios en campaña, con acusaciones que –ciertas o no tanto– surgen de protagonistas comprobados de ilícitos violentos que ya son parte de la triste cotidianidad del país, con foco particular, casualmente, en el área bonaerense y en territorio santafesino.

Mala suerte de los candidatos, que buscaron llegar a la elección impolutos de realidad: el cambio climático los sacó de la zona de confort. Mala suerte de los argentinos inundados, obligados a comprender en carne propia quién es quién, entre tantas caras sonrientes impresas en boletas larguísimas y mojadas.