Cine / 16 de Octubre de 2015

La Cumbre Escarlata

(EE.UU., 121′, 2015) Suspenso. Dirección: Guillermo del Toro. Con Mia Wasikowska, Tom Hiddleston, Jessica Chastain, Charlie Hunnam. Apta para mayores de 13 años.

Por

pelicula

★★★1/2 No hay duda de que Guillermo del Toro es uno de los mejores narradores cinematográficos de hoy: cada imagen en sus películas cumple una función que hace avanzar el relato de un modo casi musical. Si su anterior película, la subvalorada “Titanes del Pacífico”, es un rock’n’roll, “La Cumbre Escarlata” es un vals (incluso, en la mejor escena de la película, de modo explícito). Es una historia “con fantasmas”, pero no “de fantasmas”, y sus referencias son las novelas del siglo XIX, con una bella y funcional reconstrucción de época. El lector asiduo reconocerá elementos de “Cumbres Borrascosas”, de “La caída de la casa Usher”, de “Otra vuelta de tuerca”, de las novelas de Edith Warton (en el brillante primer tercio ambientado en Nueva York), e incluso de cuentos de hadas (“Barbazul”, claro) o películas de aire decadente (dos Hitchcock: “Rebecca” y “Tuyo es mi corazón”). Pero algo sucede y el brillante inicio se va diluyendo en la perezosa fórmula, incluso si el elenco está muy bien y el diseño nos obliga a mirar incluso planos narrativamente anodinos. El problema consiste en que, para ser una película de escalofríos y sorpresas, los primeros casi no asustan y las sorpresas se adivinan. Como si Del Toro, enamorado del mundo físico que construye con paciencia absoluta, sintiese lo mismo que sus protagonistas: la incapacidad de abandonarlo. Así el vals sigue girando y girando sin fin alrededor de un ritmo bello pero cuya reiteración obliga a preguntarse cuándo será hora de aplaudir a la orquesta.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *