Política / 24 de noviembre de 2015

Susana Malcorra a Cancillería

Macri anunció que la Canciller de su gobierno será Susana Malcorra, la actual jefa de Gabinete del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.

Mauricio Macri anunció que la Canciller de su gobierno será Susana Malcorra, la actual jefa de Gabinete del Secretario General de Naciones, Ban Ki-Moon.

Malcorra es oriunda de Rosario, cuenta con una amplia experiencia en el sector privado y trabajó además en roles de liderazgos en IBM y en Telecom Argentina. Tras salir de Telecom Argentina en 2002, fue cofundadora de Vectis Management, empresa que tiene por objeto prestar apoyo a las grandes organizaciones que encuentran dificultades en los procesos de cambio y transición

En Naciones Unidas (ONU) se desempeñó como Directora de Operaciones y Directora Ejecutiva Adjunta del Programa Mundial de Alimentos, donde estuvo a cargo de emergencias, con las operaciones humanitarias en más de 80 países. Durante la emergencia del tsunami en diciembre de 2004, dirigió la primera fase de la respuesta operativa y pasó revista a los recursos humanos, presupuesto, finanzas, información, tecnología, telecomunicaciones, administración y seguridad para hacer frente a tamaña catástrofe.

NUESTRA CANCILLEREstoy muy contento y orgulloso de anunciar que Susana Malcorra será la Canciller de mi gobierno. En…

Posted by Mauricio Macri on martes, 24 de noviembre de 2015

 

Comentarios de “Susana Malcorra a Cancillería”

  1. Aun se escuchan los insultos de los reclutados por el Modelo, y engañados como aquellos jovenes setentistas, Hoy intentan cometer el mismo error, insistir hasta que los engañados , se pongan la camiseta de los sediciosos, que muy pronto, despues del dia 10, intentaran ponerse en la grilla de los destituyentes, que para eso, fueron preparados por el modelo. Pero esta vez, el pueblo , cambio el angulo de observacion , analizando lo que esta escrito en la historia.
    A saber :
    La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajan para el pueblo, no para ellos.
    En esto se distinguen los ambiciosos; en que trabajan para ellos; nada más que para ellos.
    Nunca buscan la felicidad del pueblo; siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto.
    El dinero, el poder y los honores son las tres grandes “causas” los tres “ideales” de todos los ambiciosos.
    No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas…
    O las tres al mismo tiempo.
    Los pueblos deben cuidar a los hombres que eligen para hacer sus destinos…
    Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores.
    La sed de riquezas es fácil de ver.
    Es lo primero que aparece a la vista de todos.
    Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho.
    Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores, es un traidor y merece ser castigado como un traidor.
    El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos…
    Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo.
    Esta es la única manera de identificarlos… y el pueblo tiene que conocerlos y destruirlos.
    Solamente así, los pueblos serán libres… porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano.
    ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!

    EVA PERÓN

    ————————————————————————————————————-

    «Veo bandas rapaces, movidas de codicia, la mas vil de todas las pasiones, enseñorearse del país, dilapidar sus finanzas, pervertir su administracion, chupar su sustancia, pavonearse insolentemente en las mas cínicas ostentaciones del fausto, comprarlo y venderlo todo, hasta comprarse y venderse unos a los otros a la luz del día.»

    «Veo más. Veo un pueblo indolente y dormido que abdica de sus derechos, olvida sus tradiciones, sus deberes y su porvenir, lo que debe a la honra de sus progenitores y al bien de la posteridad, a su estirpe, a su familia, a sí mismo y a Dios. Y se atropella en las Bolsas, pulula en los teatros, bulle en los paseos, en los regocijos y en los juegos, pero ha olvidado la senda del bien, y va a todas partes, menos donde van los pueblos animosos, cuyas instituciones amenazan derrumbarse carcomidas por la corrupcion y los vicios.»

    «La concupiscencia arriba y la concupiscencia abajo… Eso es la decadencia…. Eso es el final.»

    José Manuel Estrada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *