Restaurante / 21 de enero de 2016

Las puertas abiertas de Christina

Sunae Asian Cantina. Humboldt 1626. 4776-8122. Cocina del sudeste asiático. Martes a sábados de 20 a 1. Tarjetas. Precio promedio: $ 350.

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Desde 2009, Cocina Sunae se convirtió en un lugar de culto entre los amantes de la buena mesa. Era un restaurante a puertas cerradas ubicado en la casa de Christina Sunae donde la chef practicaba con gran refinamiento la cocina de sus ancestros. Junto a su esposo, el argentino Franco Ferrantelli, hicieron crecer tanto el negocio como la familia y, con el nacimiento de su segunda hija, decidieron recuperar su casa y abrir un restaurante al gran público.
El nuevo emprendimiento está en pleno Palermo Hollywood y, como su nombre lo indica, es una cantina asiática. ¿Qué significa eso? Que Sunae ha soltado la ortodoxia de la cocina del sudeste asiático para honrar el mestizaje, potenciado desde que reside en Argentina. El plato que mejor ilustra el concepto es el Chori-Pao, una versión coreano-filipina del choripán. Se trata de un pan al vapor superesponjoso con una longaniza de receta filipina, prima hermana del chorizo, kimchi de pepinos y alioli de zuka. Las influencias no siempre son tan identificables y la impronta asiática sigue siendo fuerte, pero el resultado siempre sorprende por su originalidad y sutileza de sabores.
Sunae Asian Cantina es espacioso. La cocina está parcialmente a la vista y, al fondo, hay una pared de inspiración tropical. Se respira un aire cosmopolita, no sólo por el look del lugar sino por la concurrencia, en su mayor parte turistas y expats que ansían comer “menos argentino”. La cocina invita a viajar un poco.
Entre las entradas se destacan las lumpias (arrolladitos fritos de verdura con salsa agridulce picante), el Adobo-Pao (bao con cerdo adobado con pickles y alioli) y, si se apura antes de que termine la temporada, el gazpacho de sandía (picantito, con pickles hechos con la corteza blanca de la sandía, servido con chips de plátano y batata). Inolvidable.
Entre los “platos grandes”, hay clásicos de Sunae como los langostinos grillados enteros (con salsa de tamarindo, jengibre, chile y ajo) y el Bun Thit Nuong, un tiernísimo cerdo grillado, marinado con miel orgánica y lemongrass, servido sobre una ensalada fría de fideos de arroz. Hay una carta vegetariana completa, con platos interesantes como el curry amarillo en leche de coco con zapallo (la carta advierte: ¡ojo, es picante!). También hay postres tentadores con el Halo, halo (mezcla, mezcla): un vaso largo con naranja, pomelo, maracuyá, lychee, nata de coco, helado de marshmallow y granita.
Para nuestra grata sorpresa, la recomendación de Sunae para acompañar la cena fue un vino torrontés, única cepa originaria de la Argentina que hoy ha evolucionado hacia una frescura y acidez justas para maridar con este tipo de cocina. Otro mestizaje culinario para celebrar.

Cocina ★★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

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