Política / 26 de agosto de 2016

Investigador e investigado, imputados por enriquecimientos

El fiscal Ramiro Gonzalez, quien investiga el origen de la fortuna del camarista Eduardo Freiler, también es investigado por sus bienes.

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Investigador e investigado, imputados por enriquecimiento

Comodoro Py sigue dando novedades en materia de corrupción. A las investigaciones que involucran al poder político se suman las que envuelven a los propios integrantes del Poder Judicial. A principios de este mes, el fiscal Nº 7, Ramiro González, reabrió la causa por el enriquecimiento del camarista Eduardo Freiler, por expreso pedido de la Cámara. El mismo González había sido fiscal cuando el juez Marcelo Martínez de Giorgi sobreseyó a Freiler. González además es profesor invitado a la cátedra Freiler de Derecho Penal Internacional en la UBA.

Ahora, la causa está en manos del juez Sebastián Ramos, quien deberá analizar si avanza.

Pero lo más curioso es que el fiscal que investiga el enriquecimiento también está siendo investigado por ese mismo delito. El abogado Ricardo Monner Sans presentó una denuncia contra Ramiro González que ya activó el protocolo que se ejecuta en estos casos. Se pidieron sus declaraciones juradas a la AFIP y el Ministerio Público Fiscal. En el escrito presentado por el letrado se detallan unas seis propiedades entre Capital y la provincia de Buenos Aires y seis vehículos, entre los que se incluye una camioneta de la procuración que usaría su pareja, Jimena Sola. Lo anecdótico de este expediente fue que la causa cayó sorteada en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal que está de turno todo el año con el magistrado es el propio González. ¿Se puede investigar a sí mismo? El juez le mandó la denuncia para que la mire y se excuse. “Le corrió vista”, como se dice en lenguaje judicial. Lo malo de esta casualidad es que el fiscal ya sabe cuáles son los bienes que tiene en la mira.

Familia. Esta no es la primera vez que Ramiro González está en el ojo de la Justicia. Hace unos años estuvo investigado por el supuesto abuso de sus propias hijas, menores de edad. Las idas y venidas de esta causa fueron llamativas. Primero, el juez de instrucción lo sobreseyó. Tras una apelación de los abogados de su ex esposa, la Sala VII de la Cámara de Apelaciones revocó ese sobreseimiento por unanimidad. Luego, el mismo juez lo volvió a sobreseer y la Sala VII lo volvió a revocar. A la tercera vez, cambió la integración de la Sala que lo venía revocando y por dos votos contra uno salió el sobreseimiento. La delicada causa llegó incluso a la Corte Suprema, donde se comenta que Carmen Argibay estaba trabajando fuerte en su voto para este caso, pero falleció sin terminar de fundamentarlo. A los pocos días de su muerte, el máximo tribunal confirmó el sobreseimiento de González. Hoy está en etapa de revinculación con sus hijas (con asistencia psicológica ordenada por un juez), pero la guerra con su ex continúa.

 

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