Economía / 7 de Octubre de 2016

Franco Macri, casi recluido a sus 86 años

Partidas de bridge con el Presidente y amigos, visitas de su exnovia y bicicleta fija tras estar al borde la muerte.

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Los hallazgos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, según sus siglas en inglés) en Panamá y Bahamas han despertado un debate mundial y han costado cabezas de políticos. “El escándalo Bahamas Leaks muestra de nuevo la urgente necesidad de poner fin a los paraísos fiscales porque en muchas ocasiones el 1% más rico de la población los utiliza para apuntalar su riqueza y dejar de pagar sus impuestos, a expensas del resto de la población mundial”, criticó la directora ejecutiva dela ONG Oxfam Internacional, Winnie Byanyima. En diversos países, políticos que no pudieron justificar sus acciones en sociedades de los Panamá Papers debieron renunciar a sus cargos, como los primeros ministros de Islandia y Ucrania y el ministro de Industria de España.

Pero Franco Macri está despreocupado de los Papers y los Leaks. Los suyos creen que es un problema mediático, pero no judicial, y que atañe a Mauricio. “Franco está bien, nunca estuvo insano, pero está viejo, repetitivo en la conversación”, cuenta uno de sus conocidos. “Lo veo caído”, lamenta otro.

Sus días pasan casi sin salir a la calle, entre bridge, lectura de diarios, gimnasia y bicicleta fija en su casa, visitas de hijos y nietos, algún almuerzo con su hermana María Pía y sus sobrinos Calcaterra o con amigos como Gregorio Chodos, Jujo Solsona, Jorge Aguado u Osvaldo Salvestrini, quizás una llamada telefónica para buscar algún negocio con China sin entrar en conflictos de interés con su hijo y de vez en cuando algún mensaje por Twitter para elogiarlo. “Franco siempre fue oficialista, antes eran para conseguir negocios, elogiaba al kirchnerismo para que lo atendieran, y ahora también es oficialista, pero porque está fascinado con que su hijo sea presidente… Era lo único que le faltaba. Cree que Mauricio va a ser un gran presidente”, comenta uno de los amigos que lo frecuenta, con los que habla poco de política y economía. Prefiere recordar sus viajes. Industrialista, ya no recrimina a su hijo por defender al campo.

Buena onda. La última tanda de tuits ocurrió el 22 de septiembre. Unió varios datos para ensalzar a su hijo. Mencionó que en Río 2016 Argentina volvió a ganar tres medallas doradas por primera vez en 68 años, que se clasificó a la final de la Davis, que tras el final del cepo cambiario se vendieron obras en el primer día de ArteBA por 50.000 dólares, que en el primer semestre del año se batió un récord de venta de entradas de cine con una inédita participación de películas nacionales y que Oscar Martínez había ganado el premio al mejor actor en Venecia. “Quiero decir con estos datos que, cuando un país comienza a crecer, esto se empieza a reflejar primero en los distintos sectores de la sociedad. Todos los países prosperan cuando el orden, la transparencia y la honestidad se respetan. Y se logran acuerdos para sacar adelante la patria”, comentó en @FrancoMacri. ¿Brotes verdes?

En su libro ‘Charlas con mis nietos’ (Editorial Planeta, 2013), Franco Macri contaba que de las partidas de bridge se retira a las 23 y que sus compañeros de partida continúan jugando incluso hasta la madrugada. “Esta mesa de bridge se formó hace más de 30 años. Somos amigos y jugamos por poca plata. Pero como hace muchos años que lo hacemos, la confianza entre nosotros ha ido aumentando y, a veces, frente al juego se declaran fuertes discusiones”, contaba quien construyó una fortuna con la construcción de obras públicas desde los años 50 y el ensamblado de los Peugeot y Fiat para el mercado interno en los 80. Entre sus compañeros de bridge han figurado juerguistas y empresarios. En el libro ‘El Pibe’, de Gabriela Cerruti, se nombra a Rafael Alazraki, Oscar Furlong y Fernando Marín, director de Fútbol Para Todos. Otros mencionan al presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, a un sobrino de Franco, Fabio Calcaterra, a Lido González Noguera, Adolfo Donati y a Luis Cetrá, el dueño de Radio Rivadavia, aunque él lo niega. “Yo no juego al bridge, pero Franco está jugando mejor, se concentra más, ya no está con los negocios en la cabeza”, cuenta Cetrá. “Dejó de tomar riesgos en su vida, está escribiendo otro libro”, agrega el empresario radial.

El 17 de octubre pasado una de las empleadas domésticas con las que vive, Luján, lo encontró con una hemorragia interna y debió ser internado en su amado Hospital Italiano. Perdió mucha sangre, sufrió una fuerte anemia, pero sobrevivió. Como pudo, fue a la asunción presidencial de su hijo el 10 de diciembre, pero tardó en recuperarse. Recién en marzo volvió a ser el que era antes del episodio. Durante el verano descansó en su casa del complejo Terrazas de Manantiales, en Punta del Este. Allí recibió como huésped a la que fue su última novia, Nuria Quintela, economista de 36 años a la que conoció con 19 y a la que involucró en sus negocios con China más allá de que su relación sentimental finalizó hace más de cinco años. Ella se instaló en la casa de veraneo de Franco con su actual pareja, Rudy Rojas. En eso el empresario es muy abierto y ha intentado dejarles un buen pasar a todas sus ex, como Clara Bordeu, la diseñadora Evangelina Bomparola y la ex animadora de TV infantil Flavia Palmiero. “Nuria ama a Franco y lo visita mucho”, cuentan sus conocidos.

 

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