Ciencia / 9 de Octubre de 2016

El peligro de las escuelas sin imaginación

Ken Robinson, especialista británico en educación e innovación, advierte que los planes de estudio segmentados y las respuestas únicas pueden frenar la creatividad de los chicos.

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Formado en arte dramático en la Universidad de Leeds, el inglés Ken Robinson, de 66 años, es una auténtica celebridad. Pero no pertenece al cine, la televisión o el teatro. El escenario en el que actúa es otro. Hay pocos consultores en el mundo en las áreas de la educación, la innovación y la creatividad tan populares y, sobre todo, tan respetados como él. Su primer video grabado para las charlas TED, en el 2006, es el que más accesos ha tenido en la historia del sitio especializado en conferencias: suma 38 millones de visualizaciones.
Hacia fines de la década de los ´90 Robinson lideró, por pedido el gobierno de Inglaterra, una comisión destinada a reflexionar sobre los rumbos de la enseñanza en el país. El informe que produjo, conocido como “Informe Robinson”, ayudó a direccionar las políticas educativas formales e informales y a repensar el plan de estudios de Gran Bretaña.
Treinta años antes había sido contratado por las autoridades de Singapur para implementar un plan cuyo objetivo era transformar el país en uno de los polos creativos de Asia.

Periodista: Usted acostumbra a afirmar que la escuela mata la creatividad. ¿Por qué?
Ken Robinson: Aunque no creo que siempre tenga esa consecuencia, pienso que el sistema educativo no fue diseñado para potenciar la creatividad. Los planes de estudio son muy limitados y segmentados. La creatividad es el proceso de tener ideas originales y si ocurre que el tema por el cual una persona se interesa no forma parte de la curricula, entonces su habilidad será dejada de lado. Eso como primer problema. El segundo es que los métodos de enseñanza pueden inhibir la creatividad, como en el caso de un profesor que pretenda obtener una única respuesta correcta o que no tenga métodos que estimulen a los alumnos a desarrollar su imaginación. La tercer dificultad está en los exámenes que, repito, siempre buscan una única respuesta correcta, y cuando el alumno no la dá es castigado con una baja puntuación. Los docentes precisan cambiar sus estrategias de enseñanza y hacerlas más flexibles.
Periodista: ¿Cómo serían esas estrategias más flexibles?
Robinson: Un buen ejemplo es el de una red de escuelas que hay cerca de San Diego, en California, que se llama Hight Tech High. Fue creada en el 2000 con la propuesta de integrar la enseñanza técnica a la académica. En High Tech High los planes de estudio se formulan en base a proyectos. Los docentes definen lo que quieren enseñar y los alumnos preparan trabajos, textos y elementos documentales sobre un tema determinado. Arte y biología son abordados en un mismo proyecto, así como matemáticas y humanidades. No hay señal de intervalo ni cambio de salón y los alumnos no precisan pedirle permiso al profesor para ir al baño. De los cerca de cinco mil estudiantes, casi todos eligen seguir cursando en la universidad y el 70% opta por cursos de cuatro años o más. Ese tipo de enseñanza estimula las habilidades tanto de los alumnos como de los docentes.
Periodista: ¿Los docentes son más determinantes que los padres cuando se trata de estimular las habilidades de niños y adolescentes?
Robinson: Los dos son igualmente decisivos. Los padres tienen la posibilidad de conocer profundamente a sus hijos, de un modo que maestros y profesores nunca podrán. Pero a veces los docentes pueden ser más objetivos. Ellos ven posibilidades y cualidades en los niños, que los demás no advierten.
Periodista: Muchos chicos con dificultad para concentrarse en el aula son diagnosticadas con trastorno de déficit de atención. ¿Puede ser ese un síntoma de que apostamos a un modelo de educación sobrepasado?
Robinson: Yo vivía aburrido en la escuela. Muchas de las personas interesantes que conozco se sentían aburridas también. No soy perito en esa área, pero sé que hay una discordancia entre especialistas sobre lo que es realmente el trastorno de déficit de atención y sobre su aparición entre los niños. Algunos creen que no es un trastorno físico o psicológico, sino que más bien se genera en el medio ambiente. También están los que dicen que existe una base neurológica para el diagnóstico, en tanto que otros defienden la tesis de que son las circunstancias las que cuentan. Personalmente me siento confortable con la afirmación de que muchas personas están siendo diagnosticadas con una deficiencia que no padecen. Ellos están simplemente aburridos.
Periodista: ¿Qué consejos le dio al gobierno de Singapur en la época en la que trabajó en ese país en un proyecto de estímulo de la creatividad?
Robinson: Eso fue hace cerca de treinta años, cuando los gobernantes estaban determinados a cambiar la dirección económica y cultural de la nación. Durante mucho tiempo, Singapur fue conocido por la manufactura de productos baratos. Los políticos dedujeron que, como no tenían recursos naturales para producir nada en su territorio, serían siempre vulnerables a nivel económico. La solución: ya que no había recursos naturales, era necesario apostar a los recursos humanos. Querían convertirse en un polo creativo, como Hong Kong. La propuesta fue desarrollar sistemáticamente una cultura en la cual la innovación y la creatividad fuesen promovidas y fomentadas por medio de la educación y de las estrategias económicas. Funcionó.
Periodista: ¿Cómo puede ser que un Estado conservador como Singapur, que condena las relaciones sexuales antes del matrimonio y niega derechos a los homosexuales, se haya convertido en referencia de innovación y creatividad?
Robinson: Hay una tensión continua en Singapur a ese respecto. Hay una sociología de la creatividad, y precisamos entender por qué algunas ciudades consiguen destacarse más que otras. Los lugares que se convirtieron en polos creativos apoyan el dinamismo. La creatividad viene de la diversidad, no de la homogeneidad. Si las personas se comportan de la misma manera, piensan de la misma manera, no hay espacio para la innovación.
Periodista: ¿Qué lugares van actualmente hacia el camino de la prosperidad y de la innovación?
Robinson: Singapur, Hong Kong y Corea del Sur transitan ese camino desde hace más tiempo. Recientemente, Finlandia y China empezaron a dejar de lado sus culturas educativas basadas en la homogeneización y los exámenes y comenzaron a fomentar la innovación y el pensamiento creativo.

 

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