Música / 14 de octubre de 2016

Manu Katche: Que suenen los parches

Después de haber venido varias veces integrando grupos ajenos, el percusionista Manu Katche hizo su debut personal en nuestro país.

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★★★★ Lo que hace Manu Katche con la batería es verdaderamente deslumbrante. No solamente porque tiene una técnica virtuosa que le permite hacer distintos ritmos en las manos y los pies, a velocidades llamativas y sosteniendo las marcaciones sin abandonar jamás el pulso. En rigor, ese aspecto más acrobático es algo que unos cuantos de sus colegas pueden hacer. Pero lo interesante y particular de este señor francés con herencia sanguínea en Costa de Marfil está más en lo puramente estético. Trabaja con los tambores afinados, no tanto como un músico clásico (mundo del que viene, por otra parte), aunque sin ser estrictos semánticamente, en su discurso percusivo pueden escucharse melodías y hasta superposiciones que podríamos llamar “armónicas”.
Había estado otras veces en Argentina; y nadie olvidará, sobre todo, sus participaciones en las bandas de Sting o Peter Gabriel. Pero esta fue la primera vez que llegó para tocar al frente de su propio grupo. Y al mismo tiempo, para presentar su flamante disco, “Unstatic”.
Precedido como soporte por el cuarteto del argentino Ernesto Zeppa, el grupo de Katche con el que actuó en el Coliseo –que fue con el que grabó el álbum– es una pequeña selección de grandes músicos: dos noruegos –la contrabajista Ellen Andrea Wang y el saxofonista Tore Brunborg–, un italiano –el fliscornista Luca Aquino– y un inglés –el pianista y tecladista Jim Watson–. Con ellos, el líder va repartiendo solos y momentos grupales, en democrático estrellato. El lugar central del percusionista, en todo caso, está en el modo en que comanda la banda desde platos y parches, en la autoría de los temas y en el lugar de maestro de ceremonias que asumió, apenas iniciado el concierto, cuando debió tomar el micrófono y hablar con el público mientras se resolvían unos pequeños problemas de sonido.
Lo que hizo sonar fue básicamente el material del nuevo disco. Esto es una mezcla de música clásica, rock, pop, funk, canción europea y norteamericana, todo tamizado por el lenguaje unificador del jazz, más volcado al bebop a veces o aún al “latin”, en otros casos.
Por esa libertad de moverse entre distintas aguas, lo suyo no es convencional. Eso puede incomodar por igual a puristas de cualquier bando o generar especial admiración entre los que disfrutan de estas mezcolanzas multiculturales. En cualquier caso, lo de “Unstatic” y Manu Katche, junto a sus compañeros, es divertido, variado, cómodo para la audición, sin grandes artilugios y con la frescura de quien parece entusiasmarse tanto como su público en el momento del show.

 

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