Música / 28 de Octubre de 2016

Tres dramas para orquesta: Brecht, tango y humor

Alejandra Radano y Diego Vila componen un musical de canto y piano en tres cuadros que mezcla a géneros sin prejuicios.

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★★★★ Estamos frente a dos artistas de talento sobresaliente. Cantante, actriz, mujer curiosa, investigadora permanente, Alejandra Radano se ha movido entre el teatro de texto y la canción, entre el recital y el drama o la comedia musicales. Diego Vila, por su parte, es un todo terreno, que puede hacer arreglos, dirigir conjuntos, componer, acompañar cantantes y ubicarse en un respetuoso segundo plano o ponerse al frente y pisar fuerte en el centro del escenario; y eso, también en los géneros más variados.
Estos dos socios artísticos se juntaron para una idea de Radano y Fabián Luca, que es, además, director del espectáculo. Lo bautizaron “Tres dramas para orquesta”; ambiciosamente, casi como un juego. Porque no son piezas dramáticas completas, con un argumento ni con un desarrollo claros. Más vale, son sensaciones dramáticas construidas a partir de prosas o de canciones, de orígenes, épocas y estilos muy distintos, reunidos con gran inteligencia.
“La muchacha del circo” –justamente, más circense, jocoso y tanguero–, “La muerte de Teodora –un momento casi operístico– y “Anarquista!” –de un expresionismo muy primera mitad del siglo XX– son los tres números que sirven a Radano, Vila y Luca para llevarnos por los caminos de la risa, el burlesque, el cabaret alemán, la angustia, el repudio a la guerra, el escepticismo, el amor. Lo que suena puede ser una pieza de Vescia de la década del ’30, un viejo tango de principios del siglo pasado, una milonga de Aníbal Troilo, una canción de Martyn Jacques sobre un cuento de Edward Gorey de factura reciente, canciones de entreguerras de Eisler/ Brecht o Weill/Brecht, un texto brillante del argentino Santiago Varela, un tema de Nina Hagen, una obra para piano de Federico Chopin o composiciones preparadas para la ocasión por el propio Vila. A todo le pone Radano su voz maravillosa, trabajada, expresiva, actuada. A todo lo acompaña el músico con su piano, su armonio o al frente de un trío que suma violín (Mariana Atamas) y violoncello (Karmen Rencar). Y para completar el asunto no son necesarios más que algunos pocos recursos escenográficos y un vestuario maravilloso.
“Tres dramas para orquesta” se vio antes en la Usina del Arte. Ahora pasó por la cúpula del CCK. Ya se transformó en disco. 

 

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