Costumbres / 4 de Noviembre de 2016

Casa FOA: Tecnología chic

La nueva edición de la gran muestra deco propone espacios para todas las edades y profesiones, combinando estilo clásico con confort futurista. Ver galería de fotos.

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Foto: Marcelo Escayola

Erigido en 1935, el Hogar José Devoto es un ejemplo de la arquitectura ecléctica de la Argentina de esa década. Buscando revisitar el clasicismo colonial y sumando elementos gauchescos y nativos en busca de un estilo local, se logró un palacio de sobria y elegante belleza en el que vivieron hasta el 2006 mujeres mayores solas. Sus habitaciones y espacios comunes fueron la inspiración y marco para la edición 2016 de la muestra de decoración Casa FOA.
Hoy bautizado Palacio Cabrera (luego de la exposición será renovado como edificio de departamentos por la constructora BrodyFriedman), sus distintos ambientes fueron intervenidos por arquitectos, decoradores y paisajistas y convertidos en 51 espacios aptos para admirar. Aunque con estilos muy distintos, a lo largo del recorrido prima la sensación de que el pasado fue revisitado en el mejor de los espíritus: evocando sus mejores rasgos y combinándolo con las posibilidades de innovación de hoy.
Ambientes. Si bien sobresalen los monoambientes (de un estudiante, de un joven profesional, de un DJ, de una bloggera entre otros), a la par lo hizo la creatividad para aprovechar al máximo cada espacio. Sucedió por ejemplo en el de María Zuker y Belén Bickham, que utilizaron la altura para desarrollar dos espacios, uno vertical y otro horizontal, con una biblioteca funcionando a la vez como escalera y uniendo ambos ejes. O en el de Sergio y Magalí Muchnik, cuyo espacio de un youtuber se amplía a través del uso de la tecnología, con un show virtual con la técnica mapping.
También se distingue el respeto a la estructura en los materiales utilizados. En el dormitorio de una “Uma girl”, Javier Iturrioz plantea una clara estética francesa con hierro, mármol y madera engalanando el espacio, al tiempo que una cama con baldaquino es protagonista. Y en uno de los patios de la casona, el equipo de Juan Caram, Gabi López, Flavio Domínguez, Mónica Kucher y Diego Segoura creó un solado en sentido diagonal que sorprende con su revestimiento de un nuevo material llamado “Dekton”, de grandes placas ultracompactas que se colocan enteras y resisten los rayos UV, y que se combina con bancos y mesas del mismo material. “Un espacio de pureza geométrica que dio como resultado el clima monacal y despojado que aquí se respira”, enfatizan los profesionales.
En términos de reivindicación del trabajo autóctono, se destaca la labor de Julio Oropel y José Luiz Zacarías Otiñano, cuya “Transparencia folk” propone un loft neo étnico y cosmopolita. Lo hace contraponiendo paneles de vidrio ultratecnológicos con adobe, bizcocho de terracota y madera. El resultado impacta tanto como aporta calidez. Similar estrategia tomaron Laura Urzanqui y Jorge Abecasis, en cuyo vestidor buscaron desvestir la piel del edificio y recuperar cada uno de sus valores, desde las paredes de ladrillos desnudos hasta el piso de madera restaurado.
Finalmente, el arte también sobrevuela toda la muestra, pero encuentra especial énfasis en el espacio de Sofía Willemoës. Allí, una evocación a Vietnam se despliega en un mural tan precioso como sensible, e invita a sentarse en su comedor y soñar con viajes que unan fantasía y realidad.

 

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