Ciencia / 23 de Abril de 2017

Nueva arma contra el Parkinson y la depresión: estimulación cerebral

El tratamiento se utiliza para tratar enfermedades como el Parkinson, el dolor neuropático y casos de depresión y esquizofrenia. Un método controvertido y arriesgado.

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En el ámbito médico algunos estudios sugieren que la estimulación cerebral podría ayudar a las personas con dolor neuropático, y también en casos de depresión, esquizofrenia y otras enfermedades de origen psiquiátrico. En los Estados Unidos la tDCS sigue siendo altamente experimental, mientras que en Europa tales dispositivos están aprobados para el tratamiento del dolor y de la depresión. Más de 500 estudios de tDCS se enumeran en la base de datos de clinicaltrials.gov que rastrean ensayos referidos a terapias con drogas o con dispositivos de uso médico.

Uno de los usos probados médicamente de los dispositivos implantados en el cerebro (no ya de una vincha con electrodos, como las que se comercializan para “ser más inteligente”), son los neuroestimuladores que se colocan en el cerebro. Los mismos son parte de  la estimulación cerebral profunda, un tratamiento que consiste en el implante de un dispositivo similar al marcapasos en el sistema nervioso, que permite controlar los movimientos anormales. Ya hay más de 140.000 personas en todo el mundo que recurrieron a esta terapia. El tratamiento se realiza en la Argentina, y los especialistas estiman que un 20% de las personas con enfermedad de Parkinson podrían ser tratadas con estimulación cerebral profunda.

 

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