La derrota de la Selección ante España en la final de la Copa del Mundo no solo clausuró el sueño del bicampeonato, sino también dejó al descubierto un fenómeno que fue creciendo a lo largo del torneo: el odio de celebridades, streamers y periodistas internacionales por la Scaloneta y su máximo emblema, Lionel Messi. Lo que comenzó como una rivalidad futbolística derivó en acusaciones de racismo, provocaciones, burlas y campañas virales que convirtieron a las redes sociales en el principal escenario de una confrontación global.
Uno de los casos más notorios fue el del estadounidense IShowSpeed, uno de los streamers más populares del mundo. Admirador declarado de Cristiano Ronaldo, recorrió distintos estadios alentando a cada rival argentino, celebró los goles en contra y transformó su rechazo a Messi en un espectáculo de millones de visualizaciones. Detrás de esa aparente espontaneidad existe una lógica comercial, cuanto mayor es la reacción del público argentino, mayor es el alcance de sus contenidos y, por lo tanto, sus ingresos.
Millones de razones. La ex actriz porno Mia Khalifa llevó esa estrategia un paso más allá. Durante toda la Copa expresó su deseo de que Argentina quedara eliminada, apostó un millón de dólares por España en la final y obtuvo una importante ganancia tras el triunfo europeo. Cada publicación combinó provocación, entretenimiento y rentabilidad digital, una fórmula que volvió a demostrar el valor económico de la polémica.
Incluso su influencia alcanzó a Rosalía. La cantante española reposteó en TikTok un video de Khalifa celebrando la derrota argentina con su tema "La perla" como banda sonora. Aunque eliminó el repost horas después, las capturas ya se habían viralizado y el episodio generó una fuerte controversia en vísperas de su llegada a Buenos Aires para una serie de conciertos. Por eso se disculpó.
Mirada sesgada. Pero la polémica adquirió otra dimensión cuando Samuel L. Jackson compartió una publicación que definía a la Argentina como "uno de los países más racistas del mundo" e invitaba a la comunidad afroamericana a no apoyar al país. La imagen mostraba a Stephen, el personaje que interpretó en “Django sin cadenas”, vestido con la camiseta argentina. Miles de usuarios cuestionaron la generalización, señalaron la falta de contexto histórico y recordaron que el país donde vive hace un culto del racismo sistémico.
Desde Inglaterra, el periodista Piers Morgan criticó a los futbolistas argentinos por exhibir una bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas", acusándolos de introducir un conflicto político en una competencia deportiva. El posteo en su cienta de X dejó en claro su sentir: "Idiotas sin clase. Espero que España los aplaste tan mal en la final como los aplastamos en la Guerra de las Malvinas".
En España, Josep Pedrerol, del programa "El Chiringuito", calificó como "patética" la imagen de la Selección tras la derrota, profundizando una postura crítica que mantiene desde hace años hacia Messi y el fútbol argentino. A esa lista se sumó el streamer Xokas, quien protagonizó otra controversia al realizar un gesto obsceno con la camiseta argentina durante una transmisión en vivo, una escena que muchos consideraron una falta de respeto.
No cabe duda de que cada episodio respondió a motivaciones diferentes. Los que viven de la confrontación, los comunicadores que convierten la polémica en audiencia y celebridades que encuentran en Messi, el argentino más conocido del planeta, un vehículo para amplificar su visibilidad. Sin embargo, hay una única certeza, el brillo de la Selección no pasa desapercibido para nadie.














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