Sociedad / 29 de mayo de 2017

Scioli, Gisela y House of Cards: el aborto en la campaña política

El ex gobernador tiene más similitudes que diferencias con la emblemática serie de Netflix que mañana estrena su quinta temporada.

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Claire Underwood, la esposa del ambicioso protagonista de House of Cards, interpretada por Robin Wright.

La serie de Netflix, que mañana estrena su quinta temporada, demostró una vez más que su contenido tiene poco de ficción: Claire Underwood, la mujer del protagonista, oculta un aborto para no perjudicar a su marido, candidato a la presidencia de Estados Unidos. Por miedo a que la historia salga a la luz, la mujer de Frank decide “blanquearlo”, e inventa una historia en la que el embarazo que interrumpió es producto de una violación que nunca existió.

Daniel Scioli no sólo trazó similitudes físicas con los protagonistas de “House of Cards”, sino que además en la campaña de 2015, el ex candidato a presidente se pronunció contra la despenalización del aborto, pero en las últimas semanas se supo que tuvo la intención de que su pareja, Gisela Berger, interrumpiera su embarazo. Indudablemente, el tabú en torno al aborto no es potestad argentina.

Doble discurso

“Estoy en contra de la legalización de la marihuana y en contra de la legalización del aborto”. En plena campaña presidencial 2015, Daniel Scioli, parecía tener todo muy claro. Sin embargo, en la intimidad, las cosas fueron diferentes. Gisela Berger, quien espera un hijo del ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, detalló cuál fue la reacción de su entonces novio al enterarse del embarazo: “¿Hay algo para tomar para hacer que esto baje?, ¿No existe algo?”, asegura la rubia que fue la primera respuesta de Scioli. El tabú político en torno al aborto es tal que, según Berger, su ex pareja no quería que esto se supiera: “En tres meses hablando del tema se nombraron todos los sinónimos sobre la palabra (aborto)”, indicó.

De esta manera, quedó en evidencia la hipocresía política en torno a la interrupción voluntaria de embarazo: un lado, el discurso público y, por el otro, el privado. El ex presidente Carlos Menem fue uno de los ejemplos claros de esta doble moral. Mientras él se oponía al aborto, su ex esposa Zulema Yoma admitía que se había practicado uno.

Según estimaciones del Ministerio de Salud, en el país se practican 500.000 abortos clandestinos que terminan con 80.000 internaciones y 100 mujeres muertas por año. Además, continúa siendo un tema del cual los políticos prefieren no hablar, o al menos, no decir lo que piensan en público.

 

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