Economía / 11 de Junio de 2017

Las dudas con las que se quedaron los empresarios alemanes

Los cambios de rumbo, el incumplimiento de la ley y la falta de competitvidad llevan a la cautela.

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La canciller alemana, Angela Merkel, junto a Mauricio Macri en la Casa de Gobierno en Buenos Aires.

Que la canciller (primera ministra) de Alemania, Angela Merkel, venga por primera vez a la Argentina después de 12 años en el poder supone un respaldo al presidente Mauricio Macri y sus reformas económicas. Las empresas alemanas están esperanzadas con los cambios, pero no todas invierten y pocas lo hacen en abundancia. La duda persiste.
El 56% de las mayores compañías de Deutschland en el país planea invertir aquí entre 2017 y 2019, según una encuesta de la Cámara de Industria y Comercio (AHK, según sus siglas en alemán) Argentino-Alemana y la consultora EY. Solo el 7% de ellas pondrá más de 50 millones de dólares. “Noto optimismo”, destaca el presidente de la AHK de la Argentina y de la filial local de Volkswagen, Pablo Di Si. “Hay sectores que están moviendo la economía: la energía, la infraestructura, el campo y la industria automotriz. Las empresas alemanas ven dificultades por falta de energía, infraestructura, telecomunicaciones y transporte, pero todos los desafíos son oportunidades. No es casualidad que muchas de las inversiones previstas están focalizadas en lo que más necesitamos. Otro tema de coyuntura es la inflación, que fue relativamente alta el año pasado y que está en baja este año, pero que continúa en niveles altos. Se destaca el esfuerzo del Gobierno por bajar la inflación”, concluye Di Si.
Volkswagen acaba de finalizar una inversión de 150 millones de euros en la nueva versión de la pick up Amarok, que sólo se fabrica en la Argentina y Alemania. ¿Por qué invierte? Según Di Si, porque su empresa considera que este país constituye un mercado importante y por el ciclo de vida natural de los productos de la industria automotriz. Mientras tanto, Volkswagen continúa con 600 obreros suspendidos y los retiros voluntarios abiertos en un contexto de caída generalizada de la producción de vehículos en la Argentina.
En el mismo sector, Daimler, que en la Argentina mantiene el nombre de Mercedes-Benz, anunció este año que invertirá 150 millones de dólares en el lanzamiento del utilitario sucesor de la Sprinter. Prevé contratar 500 operarios más. El nuevo desembolso se suma a otros 220 millones enterrados aquí desde 2013.
“Daimler se decidió a anunciar nuevas inversiones después de algunas discusiones que tuvimos con el Gobierno a partir de la visita de Macri a Berlín el año pasado, en la que se plantearon algunos desafíos laborales, impositivos…”, comenta el jefe de relaciones externas de Mercedes-Benz Argentina, Gustavo Castagnino. “Vemos en el Gobierno a un socio en el que se puede confiar y con el que se pueden discutir los problemas que afectan a la industria. Uno de los mayores obstáculos para que venga inversión a la Argentina es la crisis de Brasil”, se refiere Castagnino al principal destino de la exportación de automotores argentinos. “Y estamos trabajando con el Gobierno medidas para que el sector automotor sea más competitivo, incluidas la infraestructura y la apertura de nuevos mercados”, añade el ejecutivo, en relación a las negociaciones de liberalización comercial que el Mercosur ha encarado con la Unión Europea y otros países. Además, la compañía espera que pronto el Gobierno la retire de la lista de más de 900 agentes contaminantes del Riachuelo, tras cumplir con las obligaciones correspondientes.
En otras industrias locales también aparece la inversión de la cuarta economía mundial. Bayer apostó en los últimos tres años más de 100 millones de dólares para comprar otras empresas y ampliar plantas. En Pilar tiene un proyecto para exportar medicamentos de venta libre a China y otros países asiáticos. En Zárate inaugurá a fin de año una nueva línea de producción de agroquímicos. Además, cuando las autoridades de los diversos países aprueben su compra de Monsanto, la filial Bayer Argentina, que hasta ahora ocupa el puesto 14º en la facturación mundial del grupo, pasará a integrar el top ten.
“Nosotros llevamos más de 100 años en este mercado y siempre invertimos en la Argentina, no ha habido periodos en los que no invertimos“, recuerda el presidente de Bayer Cono Sur, Kurt Soland. “Para mantenernos competitivos, hay que modernizar las plantas continuamente”, agrega y después razona por qué no llegan más inversiones internacionales al país: “Por la seguridad jurídica. La Argentina tiene una historia de que cada cuatro u ocho años cambia de rumbo, las reglas. El foco no está siempre en cumplir con las leyes. Hay interpretaciones diferentes de la ley según el momento. También afecta el costo laboral, no solo el sueldo sino los impuestos, la burocracia y la eficiencia. En este sentido es mejor invertir en México o Brasil”.
En el sector petrolero, Wintershall desembolsó 1.100 millones de dólares en los últimos cinco años y planea mantener el ritmo. Su presidente local, Gustavo Albrecht, explica su decisión en los ricos pozos que tiene en el offshore de Tierra del Fuego y en Vaca Muerta, donde usa el método del fracking, prohibido en Alemania, pero no aquí. También destaca “un cambio político en la Argentina, que hace que las inversiones sean más favorables para la compañía”, pero reconoce que llevará su tiempo convencer a que entren nuevas empresas en el país.

 

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