Cine / 20 de julio de 2017

Sieranevada

(Rumania, 2016, 172′) Drama. Dirección: Cristi Puiu. Con Mimi Branescu. AM13.

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★★★★1/2 Si no va a ver esta película, luego no se queje con el sempiterno “no hay nada para ver”. Cuando se describe la sinopsis del film (una familia se reúne para conmemorar la muerte del patriarca según un ritual al mismo tiempo social y religioso, y en esa reunión saltan conflictos de todo tipo), puede pensarse que se ha visto muchas veces. Sabemos que hay pocas historias; sabemos que hay pocas variantes. Pero también sabemos que lo que importa es el cómo y su sentido. Puiu, que nos sorprendió hace años con “La muerte del señor Lazarescu”, no ha perdido nada de su filo: narra la historia de una familia que es metáfora de su país (pero no alegoría) y esa metáfora se vuelve universal. Se conversa mucho, pero la estructura es casi musical: los temas van y vienen como en una sinfonía donde es el movimiento de los personajes en esa casa (que se vuelve laberíntica, como la propia relación de Rumania con su violento pasado comunista y su incierto futuro europeo) es de una apabullante precisión. Encerrados en una circunstancia y un lugar del que no se puede salir, estos seres enfrentan temores, discursos absurdos, relaciones enfermas y también el encuentro con la ternura. Como corresponde, dado que la ironía es básica en esta clase de relatos, también aparece el humor. Como pocas películas, “Sieranevada” nos sumerge en la experiencia de esos personajes de un modo casi total. No se asuste por la duración: pasa inadvertida.

 

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