Saturday 18 de May, 2024

POLíTICA | 16-05-2024 08:34

Norberto Milei: la historia desconocida del padre del Presidente

Cómo pasó de ser colectivero a empresario. El juicio por evasión que perdió y las sociedades que integró Karina para manejar millones de dólares. Escenas de la violencia física y psicológica que lo distanció de su hijo.

Es 10 de diciembre del 2023 y Norberto Milei está por presenciar algo que nunca imaginó. Su hijo, al que durante décadas torturó con palabras hirientes como “inútil”, “basura” y “fracasado”, castigó con golpes salvajes e intentó hacer fracasar con elaborados planes, está por convertirse en Presidente. Y sucede ante sus ojos.

“Beto” ya no es lo que era. Ya no es “el Gordo”, como lo llamaban en los '90. En esa época inspiraba respeto y temor dentro del mundo de los empresarios del transporte urbano por su fama de tipo rápido y sin escrúpulos, que pasó de chofer a manejar una flota de centenares de coletivos en tiempo récord. Pero esos tiempos pasaron hace bastante y varias cosas cambiaron.

Ahora, mientras su silueta se asoma desde un palco en el Congreso, se lo ve algo consumido. En el 2013 se hizo un bypass gástrico en la Fundación Favaloro que, en sus palabras, le achicó “todo menos la cabeza”. Los 81 años tampoco llegaron solos, y su salud está lejos de ser la mejor. En el 2021 intentó cambiar un neumático en su auto y la operación casi le costó la vida: se cayó, se rompió la cadera y terminó internado.

Pero el gran giro sucedió en su vida familiar. Es que entonces, después de décadas alejados y de años sin hablar ni una palabra, pareció recuperar un vínculo con su primogénito. Norberto Milei estuvo en el búnker en el hotel Libertador en la noche en que el libertario ganó las elecciones, y fue a ver cómo su crío se ponía la banda presidencial. Las fotos de él en el Congreso junto a su esposa, Alicia Lucich, estuvieron rápidamente en todos los medios.

Pero esa es apenas una lectura lineal de lo que sucedió el 10 de diciembre, cuando se instaló la idea de una familia reunida luego de largos años de diferencias. Como todo lo que sucede alrededor de los Milei, la verdad suele ser más enroscada y compleja. Y hay un dato que lo comprueba: Javier Milei no invitó a sus padres al día de la asunción. Tampoco los invitó luego al Teatro Colón, donde le pidió a Raúl Lavié que entonara “Balada para un loco”, el epíteto que le había puesto su padre desde niño, con el cual justificaba la violencia que ejercía sobre él y que luego lo persiguió en forma de apodo. “Tanto me decían 'el loco', bueno, acá lo tienen al loco”, explicó el Presidente luego sobre su elección musical. ¿Uno de los destinatarios de la canción habrá sido su padre? ¿Fue una especie de revancha personal tardía? Difícil de saber, aunque lo cierto es que, desde que ganó las elecciones de agosto hasta el cierre de esta edición, ni una sola vez el libertario le agradeció. Ni siquiera lo mencionó jamás en público. Y no sólo eso: en los primeros días de marzo de este año, Norberto fue internado en el Sanatorio Otamendi por un cuadro de anemia. Su hijo no lo visitó.

Karina Milei, en cambio, es distinta al libertario en varios sentidos. De hecho, fue ella quien los llevó al palco el día de la asunción, quien se encargó de hacerles llegar la invitación y de que estuvieran presentes. Ella, a diferencia de su hermano mayor, nunca estuvo alejada de sus padres. De hecho, tan cerca estuvo que participó en diversos negocios de la familia. La secreteria general de la Presidencia usufructuó ese meteórico ascenso que tuvo “el Gordo”, que fue gris, sinuoso y que incluye desde propiedades millonarias en Estados Unidos hasta un juicio perdido por evasión de impuestos. Todo puede pasar en la vida del desconocido padre de Milei.

Linaje. Horacio Norberto Milei nació el 18 de septiembre de 1942, poco tiempo antes de la llegada al poder de Juan Domingo Perón. Sus años mozos son un misterio. Se perdieron en el tiempo y el hijo, que hizo pública gran parte de su vida, eligió siempre no darle demasiada entidad. De hecho, durante sus primeros años en los medios, el economista prefería hablar a secas de su “progenitor”, muchas veces con lágrimas en los ojos, mientras rememoraba las palizas que sufrió de niño.

Sin embargo, hay algo que se sabe sobre Norberto: el ascenso en el escalafón socioeconómico fue en cuatro ruedas. Literal. El hombre empezó a trabajar de joven como chofer en la línea 21, que al día de hoy sigue recorriendo la General Paz. Acá se ve que forjó parte de su personalidad. “Era un tipo grande, robusto. Muy rápido y muy vivo. Y también jodido. Se notaba que estaba curtido tras su época de colectivero. Él pensaba que en la vida se avanzaba a base de golpes y aprietes. Y se ve que llevó esa violencia a su casa”, dice Eduardo Vacirca, abogado que fue socio de Milei padre desde el 2016 hasta la pandemia, trabajando para una importante concesionaria de Vicente López. Ahí “Beto”, como lo llamaban, era quien movía la plata de la venta de los autos usados por fuera de los ojos del Estado, según el relato de Vacirca (ver recuadro).

Cómo Norberto Milei pasó de manejar un colectivo a hacerse con la línea 21 es un verdadero misterio. La historia oficial, la que repite Milei, es que el hombre se la pasó trabajando fines de semana y feriados, incluso Navidades y años nuevos, fiestas que no pasaba junto a sus hijos. Y que así fue juntando la plata necesaria para dar el salto y para adquirir, en el arranque de los años '90, Teniente General Roca SA, la compañía que controlaba esa línea y también la 108.

Los viejos popes del mundo del transporte urbano recuerdan que en esos años tuvo un entredicho con Ángel Faijá, el dueño de DOTA (la gran empresa de este negocio que hoy controla 180 líneas del AMBA), quien quiso quedarse con la compañía del padre del Presidente. Pero de esa pulseada terminó naciendo una amistad en los negocios: para mediados de los '90 adquirirían a medias Rocaraza SA, que controlaba la línea 31 y la 146.

Vivo, rápido y sin miedo a nada, como lo recuerdan quienes lo trataron, Milei padre iba para adelante. Y en el 2004 volvió a dar un giro inesperado a su vida empresarial.

Además de seguir manejando las líneas de colectivo, en ese año se convirtió en presidente de Francisco Viedma SA. Era una compañía muy alejada del mundo por el que se había movido toda su vida hasta entonces. Se trataba de una financiera. “Incluye también actividades de inversión en acciones, títulos, la actividad de corredores de bolsa, securitización, etcétera”, según su inscripción ante la AFIP.

No sería, sin embargo, su último giro empresario. En el 2007 era el momento de ir al campo. Entonces adquirió Buena Yunta SA, dedicada a la explotación ganadera y agropecuaria, y en el 2008, Campo La Ponderosa SA, una firma abocada al cultivo de algodón, trigo y maíz.

Pero Milei padre todavía tenía una sorpresa más en el tintero. Quizás el mundo de los colectivos ya lo había aburrido, lo mismo que tal vez le pasó con las tediosas finanzas y el difícil negocio del campo. En el 2011 incursionó en otro universo y constituyó la inmobiliaria Graviar SRL. “Compra, venta, alquiler, arrendamiento de propiedades inmuebles”, dice la inscripción.

Ascenso. “Si por la calle van los ladrones y por la vereda los ciudadanos honestos, 'Beto' se movía por el cordón”, asegura Vacirca.

Es que en la carrera de Milei padre hay varias aristas oscuras. El 14 de agosto del 2008 la Justicia lo encontró culpable de no pagar impuestos. Fue a raíz de una demanda que le inició la Dirección de Fiscalización del Área Metropolitana, que dependía de la Dirección Provincial de Rentas, la actual ARBA. Ese organismo descubrió que Teniente General Roca SA, una de sus empresas de transporte, no había pagado impuestos en el 2002 y el 2003. El monto que se “olvidó” de abonar al Estado fue de 99.280 pesos, que, sumados a una “multa por omisión del 20 por ciento” por 19.280, daban un total de 118.560 pesos a pagar. Hoy serían más de 20 millones. De cualquier manera, el Presidente diría que su padre fue un héroe, como calificó hace poco a los empresarios que evaden al fisco.

El otro dato llamativo en su carrera es su paso como director de dos sociedades offshore radicadas en Miami. Alkary Investments LLC fue creada el 14 de enero del 2015, y Alkanor Investments LLC, el 20 de septiembre del 2019. En ambas figuraba en el directorio junto a su esposa y su hija. ¿Sería por eso el nombre? “Alkary” es la suma de Alicia y Karina, y “Alkanor”, de Alicia, Karina y Norberto.

La primera sería la más activa, y llegaría a tener cuatro departamentos. Según publicaron La Nación y el Diario AR, en un proyecto coordinado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Alkary compró al menos cuatro departamentos en condominios de lujo, por cerca de 2,7 millones de dólares entre el 2018 y el 2019. Según explicó el vocero Manuel Adorni, los fondos para aquella compra fueron las “ventas de las empresas de Norberto Milei” y la idea era alquilar esos inmuebles, pero la pandemia complicó los planes. El fin de esa aventura fue turbulento: como se ve que las cuentas no cerraban, los Milei dejaron de pagar las cuatro hipotecas con las que se sostenía esa adquisición y terminaron con demandas judiciales. Los problemas terminaron cuando los Milei concretaron la venta de las propiedades por 2,3 millones de dólares y cancelaron las deudas que habían defaulteado, operatoria que no declararon en la AFIP y que sucedió cuando el libertario ya era diputado, en el 2022.

¿Final feliz? A esta altura de la presidencia de Milei se sabe lo que opina el libertario de este medio. Pero es desconocido lo que sucedió una de las últimas veces que tuvo diálogo con él.

Fue en abril del 2021, en plena campaña. NOTICIAS estaba armando una tapa (que se tituló luego “El peligroso éxito de la antipolítica”, con el libertario como protagonista, cuando en aquel momento todo el círculo rojo lo tomaba como un chiste) y había arreglado una entrevista y una producción fotográfica. Pero en el horario pactado, el entonces candidato no aparecía. Hasta que sonó el teléfono de este cronista. “Te pido mil disculpas, pero mi viejo se acaba de accidentar. Es un boludo, se quiso hacer el pendejo y cambiar una rueda del auto y casi se mata. Mi hermana lo está llevando al hospital”. El encuentro jamás se concretaría.

Para aquel momento, los Milei atravesaban el mayor momento de unión familiar que alguna vez tuvieron. Y había sido mérito de Karina. Ella había visto tan mal a su hermano en el 2020, durante la pandemia, que se lo había llevado a vivir a lo de sus padres. En ese año y hasta finales del 2021 la familia estuvo más unida que nunca, y de hecho fue en la casa de su padre donde Milei terminó de tomar la decisión de entrar a la política.

Hoy parecerían no tener la misma sintonía. Pero es probable que en esta historia compleja, de golpes, torturas pero también de reacercamientos, haya más capítulos.

 

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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