Deco / 4 de agosto de 2017

De puño y letra

El lenguaje de La Feliz es una mezcla de tramas, texturas, colores y temperaturas. Con el objetivo de no interpelar al intelecto, sino a los sentidos.

Bibliotecas, cómodas, bancos, poltronas, sillas, mesas bajas y laterales.

Diseñadores industriales, socios y pareja, Patricio Lix Klett y Celeste Bernardini son la dupla detrás de La Feliz, un proyecto que comenzó en 2005 de la mano de Patricio, con la primera colección de lámparas tejidas en mimbre plástico.

Un tiempo después, Celeste se une al estudio y juntos comienzan a desarrollar colecciones a partir de la investigación de materiales. Cabe destacar que en La Feliz, el proceso de creación comienza con la investigación de las propiedades de los materiales y, a partir de sus características, definir las técnicas para procesarlos y dar lugar a nuevas tipologías funcionales y morfológicas.

En su primera etapa, La Feliz diseñó una colección de lámparas tejidas en PET tomando el alambrado de campo PET, desarrollando la técnica del mimbre y obteniendo productos autoportantes, resistentes al agua y sin estructura. Esta colección los consolidó en el mercado local como una marca referente en diseño especializada en iluminación en el segmento decorativo. Siempre trabajaron con la premisa de diseñar colecciones a partir de un material.

Desde junio, Patricio y Celeste dejaron su mameluco, guardapolvo y herramientas en el taller de la Av. Warnes e inauguraron su primera tienda en el barrio de Palermo.

Hoy La Feliz presenta su línea de lámparas, muebles y objetos acercándolos a la gente, para que se entiendan como un conjunto, como los imaginaron pero no podían mostrarse. En esta tienda, la experiencia de comprar diseño es más cómoda y más amigable.

 

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