Showbiz / 18 de agosto de 2017

“Microteatro”: la nueva tendencia para ver teatro en 15 minutos

Llegó al país con salas en Palermo. Y el formato ya suena para la temporada de verano en Mar del Plata y Córdoba.

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Socios. Julieta Novarro, actriz hija de Chico y Pablo Bossi, de Pampa Films, son los dueños del primer Microteatro porteño.

En 2008, en plena crisis española, un grupo de cincuenta artistas (entre los que había directores, autores y actores) tomó un antiguo prostíbulo de Madrid que había sido clausurado y el ayuntamiento estaba pensando en demoler. Lo acondicionaron, y en las 13 habitaciones del burdel se instalaron 13 compañías teatrales con la idea de crear obras de 15 minutos para un público menor a 15 personas por habitación, sobre un tema en común: la prostitución.
Con difusión en redes sociales y muchísimo rebote en los medios, las obras estuvieron sold out antes del debut. Y durante los primeros meses había colas de 200 metros para poder ver alguno de los espectáculos que allí se presentaban. La rareza se convirtió en una tendencia mundial: hoy hay 12 sedes de Microteatro en todo el mundo.

“La nuestra va a ser la sede número 13”, explica Julieta Novarro, actriz hija de Chico Novarro, y una de las socias del proyecto. “Yo vi esto en Madrid hace cinco años en el local nuevo. El primer Microteatro estaba en un prostíbulo, y se metió una compañía de teatro y aprovechó las habitaciones. Se hacían las obras si había clientes, siguiendo la línea. Todas tenían la temática del dinero. Y tuvo un éxito arrollador. En el 2012 aparecieron con un nuevo local a la vuelta”, cuenta Pablo Bossi, dueño de Pampa Films y productor de infinidad de películas (“Nueve Reinas” y media filmografía de Ricardo Darín), el otro socio.

“A los dos nos gustó la idea. Como actriz y productora me enamora el proyecto. Hoy cambió la manera de ver cine, teatro y televisión. Esto es darle al consumidor de teatro la posibilidad de entrar y salir. Y acercar el teatro a un público que no está acostumbrado a estar tres horas sentado en una sala”, sigue Novarro. “Buenos Aires tiene además una propuesta teatral que no tienen otras de las ciudades en las que está Microteatro. Y creo que el diferencial nuestro va a estar en tener obras muy buenas, con actores reconocidos, agrega la actriz.

Elencos

El Microteatro de Palermo (en la calle Serrano 1139, a metros de Avenida Córdoba), marcará el debut de Elena Roger, Mey Scapola (hija de Mercedes Moran) y Shumi Gauto (locutora de Metro 95.1) en la dirección teatral. Y entre lo actoral se destaca la presencia de Flor Torrente, Héctor Bidonde, Diego Corán Oria, Matías Mayer, Diego de Paula y Noralih Gago, bajo la minuciosa curaduría de María Figueras, María Marull y Mey Scapola.

“Es un semillero para actores, directores y guionistas. En el Microteatro converge gente de distintos ámbitos, mucha gente de cine y de tele que quiere hacer teatro. Y también es un espacio para actores no tan conocidos que logran hacerse un nombre desde este off”, aporta Bossi. “Nosotros tenemos la suerte de contar como base con las obras españolas. Pero despues se irán sumando piezas nuevas. Los artistas reinciden, y son los principale promotores después del formato en otros espacios. En España lo hacen en cárceles y museos”, redondea Navarro.

Espacio

Bossi y Navarro estuvieron 3 años buscando espacios que se amoldaran exactamente a la visión de un espacio de Microteatro en Buenos Aires. “Tenía que responder a varios parámetros, porque Buenos Aires es una sala con público exigente. El espacio tenía que tener posibilidades de refacción, posibilidades de alojar un restaurante y bar moderno y con patio interno”, explica el arquitecto Ramiro Terrado de Estudio T, a cargo de la remodelación.

“El core del negocio es el bar, las bebidas más que la gastronomía y el teatro. En Madrid el bar es chico y la comida bastante mala. Y otros espacios en el mundo son bares con salitas improvisadas. Acá se pensó todo de cero y se diseñó con ese fin”, sigue Bossi mientras muestra los últimos detalles de una obra en construcción que insumió unos 450 mil dólares. “El sueño del pibe siempre es tener un restorant. Nosotros venimos del palo artístico, entonces estamos en un proceso de aprendizaje”, dice casi para sí. Federico Fialayre (chef de Tomo I) será la cara gastronómica. Y la carta tiene ese espíritu micro: mucho finger food para picar entre obras. “Nos plateamos tener un buen bar, porque el bar es el intermedio entre varias obras que podés ver en una noche. Es una salida muy divertida para amigos y parejas”, vende Novarro.

Propuesta

“Esta es una salida bastante más barata que el teatro tradicional, y eso hace que el público sea naturalmente más joven. Tenemos muchas obras con entradas de 70 pesos, y varias promos según el espectáculo: dos por cien, tres por ciento cincuenta…”, pondera la actriz. “Es para un público más jóven que busca experiencias menos comprometidas y más económicas. Las obras grandes hoy cuestan 700 a 800 pesos cada entrada. Más el estacionamiento en Avenida Corrientes, más ir a comer después, es una salida de tres mil pesos para una pareja. Microteatro está en un tercio de eso”, refuerza el productor.

Desde su arranque, Microteatro Palermo tendrá nueve propuestas. Algunas con seis funciones diarias. Y en dos tandas horarias. El de 21 a 24hs es el prime time. Y después de las 12 está el horario golfa, con tres o cuatro obras. “De Miami a Lima, todas las sedes coinciden en los horarios. Porque al público jóven le gusta salir más tarde”, justifica Novarro.

“Las obras duran un mes en cartel, y vamos a ir agregando cosas entre semana. Vamos a tener stand up los viernes, poesía los martes, y cada mes hay una temática distinta. El primer mes es el dinero, como fue en todas las aperturas desde el arranque en Madrid”, explica Bossi. En septiembre tomará la posta “Por amor”; en octubre será “Por sexo”; en noviembre “Por el futuro”; y en diciembre “Por la familia”.

“Es un planteo diferente el de Microteatro”, explica Mey Scapola del equipo de curaduría. “No sólo por la duración de las microficciones sino también por la cercanía entre actores y público ya que cada puesta pasa a ser performática. La estimulación de los sentidos hace que esta salida se convierta en una experiencia nueva, cada vez”.

“En este teatro hay una exposición y una crudeza que no es para cualquiera”, coincide Novarro. Pero Bossi, desde su lugar de productor, cree que hay espacio para el ensayo y error: “Los costos de hacer cine o propuestas teatrales más grandes te obligan a caer en ternas que aseguran cierta facturación. Acá, con costos más bajos hay más posibilidades de probar elencos. Es un casting en viivo. Y para las compañías teatrales es más difícil debutar en el Cervantes con una obra de noventa minutos. Es un formato que cierra de todos lados”, cierra el productor.

 

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