Restaurantes, Sin categoría / 19 de abril de 2018

¿Qué significa ser un clásico?

Sabroso y refinado. Una clientela fiel, que busca pescados y mariscos. La tortilla de papas está en el podio de los favoritos pero compite cabeza a cabeza con los chipirones.

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La palabra “clásico” está un poco trillada, pero si hay un restaurante porteño al cual le calza perfectamente es a Oviedo. No es sólo su ambientación, refinadísima, con grandes lámparas de bronce y excelente arte –Miguel Brascó, Luis Benedit, Ernesto Bertani, entre otros– enmarcado en la misma madera de la boiserie de las paredes. Tampoco es su servicio solícito, con las mismas caras amigables desde hace décadas; ni su cocina española con permisos, consistentemente sabrosa, con materias primas de alta calidad. Es una cualidad intangible que se impone como resultado de lo enumerado, una sensación de pertenencia, de estar en el lugar correcto.
Y atención que clásico no significa quedado en el tiempo. En los 30 años de existencia de Oviedo (solo en su actual domicilio), Emilio Garip, su alma mater, siempre buscó superar la calidad. Se siente el entusiasmo en su voz cuando habla del arroz orgánico certificado que empezó a traer de Entre Ríos para elaborar los fantásticos risotti –simple y especial, el verde de espinacas y hongos– y la célebre paella de la casa. En cada estación, se suma al ciclo MESA, que promueve el consumo de productos frescos. Del 24 al 30 de abril, los protagonistas del menú de otoño serán el aceite de oliva, la palta y el membrillo, en preparaciones del chef Ramón Chiliguay.
Oviedo tiene una clientela fiel, que va en busca principalmente de sus pescados y mariscos. La tortilla de papas también está en el podio de los favoritos, compitiendo cabeza a cabeza con los chipirones –salteados con portobellos y cebolla colorada o con vegetales en tempura–, los mejores de la ciudad, y con el cochinillo. La pesca es fresquísima, salvo por el atún rojo, que llega congelado de Ecuador y es un manjar en forma de tiradito. Los postres como el flan de dulce de leche con crema (casi sin azúcar) y la pera rellena con helado de miel, conocen el arte desequilibrar la dulzura.
En Oviedo no hay celulares sobre la mesa. Ni de
los grandes, ni de los jóvenes. Los clásicos son contagiosos: nos hacen automáticamente más distinguidos.

Oviedo. Beruti 2602, esq. Beruti. 4821-3741 / 4822-5415. Cocina española. Lunes a sábado de 12a 1. Domingos de 12 a 16. Reservas. Tarjetas. Estacionamiento sin cargo (2 horas), Laprida 1469. Precio promedio: $ 700.