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Política / 27 de agosto de 2012

Cristina: Consejos para criar niños de La Cámpora

Prepárese para poder tener un embarazo saludable:

Tome ácido fólico fabricado por algún laboratorio nacional y popular. No consuma bebidas alcohólicas para disminuir la posibilidad de ciertos defectos congénitos y discapacidades. Se comenta que la madre de Scioli habría empinado el codo… Conozca los antecedentes médicos de su familia. En caso de tener un tío gorila, exponer al feto a tres horas diarias de marcha peronista (la versión de Hugo del Carril nunca falla). Asegúrese de tener el plan de vacunas militantes al día, y ante cualquier tendencia al pensamiento propio, escuche una de mis cadenas diarias.

Mantenga a sus hijos activos:

Anime a los niños y adolescentes a que militen al menos una hora por día. Incluya actividades como la toma de colegios, asistencia a actos proselitistas y adiéstrelos en la tarea de detectar (y denunciar) compañeritos contreras. Cada tanto, el ejercicio de insultar a los milicos (puede ser un policía), ayuda. Realice con sus hijos tareas que sean divertidas. Por ejemplo, escucharme a mí, mirar 678 o hacer figuritas chinas con las páginas de Clarín.

Conozca los signos del desarrollo de su hijo:

Durante el crecimiento sus hijos deben alcanzar ciertos indicadores del desarrollo. Si el niño incorpora términos como “tipo que” o habla con una papa en la boca, concurra de inmediato a la unidad de La Cámpora más cercana a su domicilio. Mientras más pronto reconozca un desvío ideológico, más podrá hacer para ayudar a su  hijo a alcanzar su máximo potencial kirchnerista.

Viva una vida saludable:

Si está expuesto a los medios de la “corpo”, su vástago corre riesgos serios de convertirse en un oligarca pasivo (igual que los fumadores). Usted no debe leer cierta prensa durante el embarazo para prevenir el aborto de un camporista hecho y derecho. No piense demasiado ni me cuestione para reducir el riesgo de su bebé de sufrir muerte ideológica súbita.

Vacúnese y hágase chequeos periódicos:

Los chequeos ideológicos periódicos le ayudan a enterarse cómo mantenerse militante y a identificar posibles desvíos en etapas iniciales, cuando los tratamientos doctrinarios resultan más eficaces. Mis discursos ayudan a prevenir muchas interferencias y salvan vidas (las nuestras en primer lugar). Mantenga una lista de las consultas al kirchnerista amigo que realicen usted y su familia, así como de la interpretación de la historia que vayan recibiendo. La siguiente fórmula es a prueba de balas: La señora que habla todo el día es buena; los demás, malos, malos.

Vigile las actividades de sus hijos:

Los niños aprenden de sus familiares, sus amigos, los medios de comunicación, en la escuela. Usted debe saber con quién pasan el tiempo, las actividades que realizan y si son adecuadas para su formación ideológica. Por ejemplo, lo de la Farolera y el Coronel ya no va más. Puerto Madero es un buen lugar para vivir porque se va a encontrar con todos nosotros. Conozca la manera en que la escuela de su hijo promueve la ideología imperante. Denuncie cualquier intento de pensamiento independiente por parte de profesores o compañeritos de colegio. La AFIP hará el resto.

Proteja a sus hijos:

Tome las medidas necesarias para asegurar su casa. El gorilismo acecha. En el auto, use sillitas y cinturones de fabricación nacional, no sirven para nada pero van creando conciencia de lo nuestro. No deje sustancias ni objetos dañinos al alcance de los niños. Por ejemplo, la tele prendida en TN. Reconozca los signos de maltrato o abuso. Un chico que cuestiona lo ocurrido en la década del setenta puede ser víctima de manipulación. Si le pregunta de dónde sacan la plata todos esos señores que están conmigo en los actos donde inauguró hasta fiambrerías, cachetéelo de manera inmediata. No será muy pedagógico pero es efectivo.

Enséñeles a sus hijos hábitos saludables:

Ayude a su hijo a desarrollar destrezas. Yo lo hice con Máximo y me salió para el traste. Pero no está muerto quien pelea. ¿Algunas recomendaciones? Lavarse los dientes, escucharme, ver Paka Paka, escucharme, comer sano (se lo digo todos los días a Maxi), escucharme, entablar relaciones sanas (más de un Boudou en la vida de cualquiera no es recomendable). Todos los días usted mismo tome buenas decisiones para que sus hijos aprendan a hacerlo; o sea, escucharme.

Prepare comidas saludables:

Comer bien nos ayuda a recibir los nutrientes necesarios. Nada de soja (es un yuyo). Choris y más choris fortalecerán el estómago y, además, los acostumbrará para la futura asistencia a nuestros actos. Conforme van creciendo, ayude a los niños a elegir alimentos y meriendas saludables: Pan y circo.

Bríndeles cariño y apoyo:

Los niños camporistas deben ser mimados desde un principio. Empiezan tomando la teta del estado, y seguirán así toda su vida. Hable con ellos para ayudarles a entender por qué jamás conseguirán un trabajo decente en una empresa privada, y cuáles son las razones por las que deberán crecer dentro de una burocracia en  la que se acumulan empleados que vienen desde el gobierno de Ilia. Entérese de lo que está pasando en la vida de sus hijos. Porque no todos podrán levantarla con pala y deberán conformarse con la migajas de una cometa por la compra de papel higiénico para alguna dependencia municipal menor. Actúe según las necesidades físicas y emocionales que sus pichones de saqueadores tengan. Tampoco es cuestión de sopapearlos la primera vez que dicen la palabra “Macri” (definitivamente sí la segunda). Es importante que nuestro niños (nunca mejor usado el término) crezcan en un ambiente sano, inseguro (todo no se puede) y lleno de contención kirchnerista. Yo, mamá Cristina, lo garantizo.