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Blogs / 5 de octubre de 2012

La polémica de la donación de sangre

La medicina se encuentra con un freno para poder diagnosticar a un probable paciente con HIV, cosa que no pasa en otras patologías.

En el mundo, no solo en nuestro país, existe un desequilibrio entre la necesidad de sangre que se requiere diariamente y la cantidad de donantes. Las leyes internacionales que regulan la donación y sus derivados tienen muchos criterios de exclusión.

Tómense el tiempo, abran el link y lean detenidamente lo que La Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematologia, siguiendo pautas universales, establece como impedimentos para donar sangre. ¿Son muchos no? Por ejemplo, a mi me encantaría donar sangre, pero no puedo. Tengo una anemia del Mediterráneo y una tiroiditis de Hashimoto.

¿Y cuál es el sentido de estos criterios? Simple: proteger la salud del donante y la del receptor. Evitar que el donante corra riesgos o que aumente la incidencia de complicaciones, agudas o crónicas postranfusionales del receptor.
Ahora abro un largo paréntesis y confío en vuestra paciencia 🙂

(Alguno de ustedes, al igual que yo, tienen impedimentos para donar sangre. Algunos lo saben y otros no. Es responsabilidad del médico diagnosticar enfermedades y es responsabilidad de las personas consultar al médico ante malestares. ¿Por qué yo sé que no puedo donar sangre? Fácil tengo el diagnóstico de mis patologías, porque consulte cuando tuve síntomas. Sé claramente, que no solo me haría mal donar sangre -por mi anemia crónica-, que eso lo podría aceptar, sino que podría generar reacciones adversas en el receptor de sangre por tener una enfermedad autoinmune, y eso tengo el DEBER de saberlo.

Durante el proceso diagnóstico de una enfermedad, los médicos pedimos exámenes complementarios de acuerdo a nuestros diagnósticos presuntivos. Si llegas a mi consultorio, o al hospital, y me decís: “me siento cansado todo el tiempo”, el interrogatorio que hacemos y el examen físico, me orientarían sobre lo que podrías tener. Los médicos decimos: “voy a indicarte que te realices tales estudios”, no pedimos permiso. Explicamos al paciente el por qué de la necesidad de los mismos y las características de cómo será el procedimiento para que el paciente no tenga miedo. Lamentablemente, eso no pasa si queremos solicitar serología para HIV.)

Cierro paréntesis, y volvemos al tema donación de sangre.

Cómo faltan donantes de sangre, surge la pregunta: ¿Podemos, de alguna manera, disminuir las exclusiones para ser donante? Al igual que en muchos países, ha surgido un Proyecto de Ley en Argentina para quitar como impedimento a la población homosexual masculina. Tanto la organización Mundial de la Salud, como la Cruz Roja Internacional, consideran que el contacto sexual entre hombres es más pasible de trasmisión del HIV. ¿Por qué? Por que el virus del HIV tiene 4 lugares importantes de alta concentración y posibilidad de transmisión: sangre, semen, leche materna y liquido cefalorraquídeo; este último no cuenta en la población general, porque sólo estamos expuestos los médicos.

Es un hecho científico, no discriminatorio. Al igual que en las relaciones heterosexuales con la mujer menstruando (situación en que hay descuido porque creen descartar la posibilidad de embarazo) o en las relaciones sexuales sin uso de preservativo.

Hoy en día existen métodos más eficientes y eficaces para diagnosticar la presencia de HIV. Hay situaciones claras de riesgo. Ante un donante de sangre, lo principal es saber que no nos miente.

Los últimos congresos sobre HIV-SIDA hablan de la importancia del cuestionario para donar sangre, explorando TODAS las conductas de riesgo y no la elección de la sexualidad masculina.

Por ejemplo, en el Reino Unido, en 2011, se modificaron los criterios para donar sangre y se incorporaron a aquellos hombres que tienen relaciones con hombres y que hayan tenido solo una pareja sexual en los últimos doce meses.

Como médica, no me siento una persona que discrimine por intentar diagnosticar lo que le pasa al paciente. Pero, si no queremos discriminar, hay que dejar de improvisar. El acto de discriminar se resume en rechazar al otro por algún motivo, ponerlo en categoría de “inferior”. Cuando leo un proyecto de ley que no tiene en cuenta hechos científicos, cuando leo respuestas medicas mal fundamentadas o editadas en algunas notas periodísticas, me pregunto si realmente estamos cuidando al donante y al receptor.

Así como yo no puedo donar sangre si estoy anémica y el médico, por mi bien, me solicita un hemograma para que yo lo sepa, debiéramos poder dejar de pedir permiso para pedir serología de HIV si un paciente, hombre o mujer, ha incurrido en conductas de riesgo.

Si se sigue pensando que la solicitud de un análisis de HIV, en el marco de una consulta médica, es para discriminar, y no hacemos entender, la importancia del diagnostico precoz de una enfermedad, tratable para el paciente, y prevenible para el otro; si no podemos analizar patologías presuntas; si no contamos con métodos de screening serológicos de ultima generación; y lo que es relevante, sino se reformula el cuestionario sobre conductas de riesgo hacia toda la población que tiene la altruista intención de ser donante, no se estarán otorgando las garantías necesarias para proteger tanto al donante como al receptor de sangre.

Si se plantea un proyecto de ley de donación de sangre pensando que la solicitud de un análisis de HIV es para discriminar, no se estarán otorgando las garantías necesarias para proteger tanto al donante como al receptor de sangre. En ese caso no estaremos intentando dejar de discriminar. Estaremos incurriendo en negligencia.