Menú
Noticias Uruguay / 19 de julio de 2019

Un victoriano en el siglo XXI

La dupla entre el excelso pianista Bruno Gelber y la periodista y escritora Leila Guerriero generó un delicioso trabajo que demuestra que el “periodismo puede ser también una de las bellas artes”.

Por

“Opus Gelber. Retrato de un pianista”. Leila Guerriero. Editorial Anagrama. 333 págs. $850.

“Opus Gelber. Retrato de un pianista”. Leila Guerriero. Editorial Anagrama. 333 págs. $850.

El argentino Bruno Gelber (1941) es para mu­chos, el mejor pianista del mundo. Por lo menos, es­tá entre los mejores cien, sin discusión. La perio­dista, también argentina, Leila Guerriero (1967) es considerada una de las voces más importantes del periodismo narrativo de habla hispana. Esta dupla generó un delicioso trabajo que a decir de Var­gas Llosa, demuestra que el “periodismo puede ser también una de las bellas artes”. El libro muestra a Gelber en su esencia, marcado por la polio en su infancia, lo que le de­jó una parálisis en una pierna y con una carrera de trabajo, excentricida­des, éxitos y seducción. No es un libro épico, pero sí intenso. Quizás la gente le prestó atención por su defecto físico, pero segu­ramente eso quedó en el fondo, porque cuando las manos se posan sobre el piano, la magia lleva al espectador/oyente, por mundos sensibles.”Él no hubiera llegado ni más ni menos lejos de no haber tenido la polio. Nunca tu­vo una cosa de autocom­pasión”, contó la autora en una entrevista.

“Viví y vivo en lo ex­cepcional”, le dice el pianista en uno de los primeros en­cuentros. El retrato que dibuja Guerrie­ro permite conocer a un excéntrico, a un hombre con una sensibilidad exquisita, honesto, trabajador, ad­mirable y suntuoso, algo desmesurado y vanidoso, consciente de su talento. Además, muy glotón, por­que además del arte, está el arte del buen comer.

La periodista reconoció que Gelber “tiene una co­nexión con la idea de lo popular que suelen no te­ner los músicos de su ca­pacidad, que pese a ser una estrella mundial, vive en el barrio del Once, lejos de las luces del centro de la capital porteña. Se trata de un artista que se ini­ció en forma muy precoz, “voraz en muchas cosas relacionadas con la sen­sualidad”, pero también “casi prejuicioso en tor­no a esas mismas cosas.”

Ella lo definió como la “historia de una voluntad. Es un acorazado. No tie­ne un punto de debilidad. Tampoco de melancolía, eso que tiene tanto pres­tigio entre nosotros.” Pero también explicó que al contar la vida del pianis­ta, pretendía saber cómo se gestiona una vida que puede volverse laceran­te, cómo es la soledad de los viajes, el miedo a per­der el don, el temor a la pérdida del entusiasmo, su disciplina, su entrega. Fue contundente: “todo eso me arrebató. Bruno es un incendio, es una catedral de música”, ex­plicó en una presentación en Buenos Aires.

Es un libro que permite bucear en los laberintos del talento. Podríamos acom­pañar esa lectura con mú­sica de Brahms o Beethoven, o en un profundo si­lencio, porque los sonidos y los silencios marcaron la vida luminosa del artista, por el que la autora, sin perder rigor periodístico e informativo, no disimula su admiración.

——————————————————————————–

NOVEDADES

TIERRA EN LOS PIES. Retrato íntimo de Hugo Soca. de Alva Sueiras. Editorial Planeta. 238 págs. $590.

Alva Sueiras (1977) es una española que hace poco más de cinco años está en Uruguay. Su especialidad es la hotele­ría, la gastronomía y el turismo sustentable. En poco tiempo ha ocupado importantes espacios en la docencia y la difusión de sus áreas de interés, en diferentes instituciones y medios. De hecho, es la crí­tica gastronómica de NO­TICIAS Uruguay. Acaba de publicar lo que llama un “retrato íntimo” de uno de los chefs con más personalidad y originalidad que ha surgido en la inquie­ta gastronomía uruguaya: Hugo Soca (1975), autor de dos exitosos libros de recetas, con su fuerte, que es la cocina “de la abuela”, casera, una suerte de man­tel celeste, al decir del recordado Hugo García Robles.

Soca cuenta en el libro lo que fue su infancia y adolescencia en la zona rural de Pan de Azúcar y cómo fue su crecimiento profesional para ubicar­se en el lugar que ocupa a nivel gastronómico y de los medios de comu­nicación.

———————————————————————————–

EL RECOMENDADO

Tránsitos  “La memoria obstinada de Puerto Vírgenes”, Claudio Invernizzi. Estuario Editora. 310 págs. $500.

Claudio Invernizzi (1957) es un reconocido publicista. Sus antecedentes literarios se reducen a dos publicaciones “Esta empecinada flor” (1985) un cuaderno de relatos sobre su experiencia en la cárcel y una novela La Pulseada (1989) de muy buen suceso. Salvo colaboraciones periodísticas, hubo “silencio de radio” hasta ahora que publica una novela, que es la primera de una trilogía.

Invenizzi recurre a un experiodista como hilo conductor para contar historias que pueden parecer de espionaje, policiales, pero que terminan siendo encuentros con diferentes personajes que caminan por las calles de Puerto Vírgenes, un lugar demasiado parecido a Piriápolis, o a su entorno, que el autor conoce muy bien.