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En la mira de NOTICIAS / 15 de agosto de 2019

Si estás vacío, llenate, Alberto

Por qué al candidato opositor le conviene asumir pronto el mandato informal que le confiaron los votantes en las PASO.

Por

Alberto Fernández
Ilustración: Pablo Temes

“Si estás vacío, llenate”, le dijo alguna vez Maradona a Riquelme, con la genial crueldad de sus frases célebres. Esta idea se acomoda perfectamente al momento actual de Alberto Fernández frente a la crisis que nos tiene a todos en vilo.

Pocas horas después del brutal resultado de las PASO, el candidato del Frente de Todos se sacó de encima la mochila que le había tirado Macri al responsabilizarlo por la corrida cambiaria que se precipitó pocas horas después del escrutinio. “¿Qué puedo hacer yo, si yo no soy nada? Ni siquiera soy presidente electo, soy un candidato”: así se lavó las manos Alberto, diciendo que no es nada.

Y parece que no fue solo una forma de decir, porque a las pocas horas, cuando la tormenta financiera empezaba a ser alarmante, insistió con su vacío de poder con estas palabras textuales: “No puedo hacer nada, no tengo ni un diputado a quien decirle qué hacer”.

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Es cierto que la primera persona que tiene que hacerse cargo de pilotear esta turbulencia es el Presidente en ejercicio. Y que el candidato opositor tiene todo el derecho de quitarse la culpa que le arroja desesperadamente el Gobierno en plena campaña electoral. Pero las explicaciones de Alberto dejan lugar a la duda y a la incertidumbre.

Es notable que el candidato a Presidente del Frente de Todos confiese que no tiene diputados que le obedezcan, cuando el panperonismo realineado más todo el kirchnerismo son la primera minoría cómoda del parlamento actual. Afirmar ese despoder es volver a poner sobre el tapete la cuestión de que Alberto no es el verdadero jefe de este movimiento electoral que encabeza. Eso no contribuye para nada a la sensación de gobernabilidad que en este momento el país necesita: la oposición también tiene una cuota parte –aunque sea menor- en la estabilidad institucional, y debe asumirla.

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Es injusto Macri cuando le endosa toda la carga del bajón financiero al kirchnerismo, porque el oficialismo ya lleva años de desaciertos en su gestión económica. Pero sí es cierta una secuencia: antes de las PASO, Alberto confesó su preferencia por un dólar más alto; la mayoría votó a su favor; cuando reabrieron los mercados el dólar estalló, y ahora Alberto dice que 60 pesos es un tipo de cambio razonable. Hay una lógica que anuda estos hechos, incluido el diálogo entre ambos candidatos, que tuvo un efecto balsámico inmediato en la City. La moraleja es que Alberto sí puede hacer cosas, con gestos, palabras y silencios. Solo así puede empezar a asumir su rol, no de presidente, pero sí de jefe de la oposición ya certificado por las urnas.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.