lunes, diciembre 9, 2019

POLíTICA | 09-12-2018 12:22

El Boca-River del Gabinete: quién gana el superclásico entre los 11 de Macri

De qué equipo son hincha los ministros del Presidente. Rivalidad y chicanas futboleras.

A horas de la gran final de la Copa Libertadores entre Boca y River en España, la Casa Rosada respira fútbol. Pese a los nervios, Mauricio Macri está cómodo y se anima a lanzar chistes y chicanas a sus ministros sobre uno de los temas que más maneja: el fútbol. Los de River son su debilidad y, paradójicamente, le coparon el Gabinete. Aunque el presidente lo verá en el sur, donde está descansando, en el Country Cumulen de Villa La Angostura, a unos 82 kilómetros de Bariloche, Río Negro.

Desde que en septiembre pasado el Presidente bostero reordenó a sus ministros, quedó con un equipo de 11 con clara mayoría gallina. En esa parcialidad están Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne, dos que suelen ir al Monumental, junto a Guillermo Dietrich y Carolina Stanley.

Del lado del Presidente hay sólo dos funcionarios de primera línea: el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro visten la casaca de Boca.

El equipo se completa con Germán Garavano, de Ferro; Oscar Aguad, de Belgrano de Córdoba; Jorge Faurie, de Unión de Santa Fe; Dante Sica,  de Gimnasia y Esgrima La Plata y Patricia Bullrich, de Independiente.

Días antes del primer partido entre ambos equipos, en la cancha de Boca, Macri cruzó a Frigerio durante una reunión de Gabinete, según reveló el diario Clarín: “¿Qué pasa Rogelio que no estás tan contento, si se aprobó el Presupuesto? ¿O viste el partido?”, le lanzó el Presidente después de la clasificación de Boca a la final.

Diás más tarde, en una visita al laboratorio Pablo Cassará, Macri volvió a hablar del partido: “Esta vez se nos tiene que dar, este culón de Gallardo”, lanzó ante los empleados, que dijeron ser “mayoría de Boca”.

Los incidentes que terminaron suspendiendo el partido final que debía jugarse en el Monumental, los mismos que avergonzaron al país en el mundo, afectaron duro al Presidente, quién había propuesto que el mismo se jugara con hinchada visitante, algo que, por suerte, no se aprobó. Luego de insistir con que el encuentro debía jugarse en la cancha de River, y al no prosperar su pedido y la CONMEBOL terminar definiendo que se juegue en España, Macri decidió tomarse un descanso (luego de la maratónica Cumbre G20) e instalarse en el Sur del país para descansar y ver allí la Superfinal. Como suele suceder, seguramente le pedirá a su esposa, Juliana Awada, que no le hable: “Le pido que no me haga comentarios”, reveló en diálogo con el canal de deportes FOX. Según contó, cuando juega Boca entra “en un trance” y es mejor no dirigirle la palabra.

Habrá que ver si algún funcionario se atreve a viajar a España para presenciar la gran final. Suceda o no eso, lo que seguramente no faltara, una vez finalizado el encuentro y con uno de los dos equipos consagrado campeón, serán las cargadas. Y habrá que ver a qué parte del gabinete le toca ir con caras largas el lunes a trabajar.

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