MUNDO | 30-11-2023 13:25

Cuando la muerte genera millones: quiénes son los Sackler

Es una de las familias más ricas de los Estados Unidos. Además de contar con un patrimonio superior al de los Rockefeller, son reconocidos mecenas. Una serie de Netflix los retrata.

Durante décadas, la principal actividad del clan Sackler (constituido por casi 40 miembros, todos ricos hasta decir basta) consistió en viajar, trabajar en la farmacéutica familiar y donar regularmente enormes sumas de dinero a museos, galerías, universidades y centros de estudio. Tal vez por eso muchos los comparan con otros grandes donantes y hasta han llegado a bautizarlos como “los Médici del siglo XX”.

Sin embargo, desde hace algunas semanas y gracias a la serie de Netflix en la que se retratan las andanzas de esta familia, su nombre ha vuelto a ser tendencia. Y por el peor de los motivos ya que en Painkiller –el nombre de la serie- cuenta cómo la familia se enriqueció a expensas de volver adictos a millones de estadounidenses. De hecho, se dice que en sólo dos décadas uno de los medicamentos más exitosos de la firma, el analgésico OxyContin, habría terminado con la vida de 500.000 personas.

Marcha muertos opiodes
Familiares de victimas de los opiodes se movilizan en Estados Unidos. Getty Images

Pero, ¿cómo fue que pasó todo? ¿Cómo fue que desde su farmacéutica-llamada Purdue Pharma- lograron introducir a millones de personas en el consumo de un opioide tremendamente adictivo? Más todavía, ¿cómo fue que lograron evitar durante tantos años la mirada de las agencias de control? Esto es, en gran medida, lo que se cuenta en la serie y también lo que explica su vocación por el arte y por las donaciones millonarias. Según se desprende de la investigación encarada por la justicia norteamericana, los Sackler habrían utilizado sus donativos y su fachada de mecenas para “lavar” el verdadero origen de su riqueza: un medicamento tan eficaz como adictivo que terminó en una de las mayores crisis sanitarias de los Estados Unidos.

Sackler en el MET
Parte del MET de Nueva York con el apellido Sackler. Hoy en dia, la escritura esta eliminada. The New York Times

Un cuadro complicado

Yendo al origen de la dinastía encontramos a tres hermanos Sackler –Arthur, Raymond y Mortimer, los tres médicos, los tres psiquiatras- quienes a principios del siglo pasado comenzaron a fabricar distintos medicamentos. Con el crecimiento de la firma, en 1950 terminaron expandiendo el negocio, en 1980 comenzaron a fabricar calmantes y fue en 1995 cuando sacaron al mercado al que sería su mayor éxito: un analgésico (o “painkiller”, “mata dolor”, como se los llama en USA) que fue un suceso inmediato. En gran medida, porque los Sackler se apoyaron en una más que agresiva campaña de publicidad (que incluía viajes, regalos y beneficios económicos) para convencer a los médicos de que recetaran OxyContin.

Frasco Oxycondin
Frasco de OxyContin , uno de los opiodes mas adictivos. 

La campaña funcionó, y tan bien, que a lo largo de decenios cada miembro de la familia Sackler embolsó decenas de miles de dólares. Así fue como su apellido se convirtió en salas y espacios de museos (como el MET y el Louvre) becas, galerías y mucho más. Hasta que, ya en 2017, el secreto terminó estallando por los aires. Fue entonces cuando, a fin de año, nada menos que el presidente Donald Trump habló de una verdadera “crisis sanitaria” de alcance nacional detrás de la cual estaba el famoso medicamento.

Juicio y repudio

Desde entonces, y aún antes, las marchas y protestas motorizadas por familiares y víctimas del Oxycontin comenzaron a replicarse en todo el país. Eran miles de familias denunciando los efectos devastadores de la droga sobre sus hijo, y en muchos casos también la muerte de estos pacientes que sólo habían seguido las indicaciones de sus médicos, sin siquiera sospechar que estaban ingiriendo una sustancias tan peligrosa como la heroína y tan adictiva como ésta.

Susan Stevens, con las cenizas de su hija
Susan Stevens, con las cenizas de su hija Toria (muerta por sobredosis) en una manifestacion. Getty Images

Después, las demandas comenzaron a llover. Literalmente: más de 500 pueblos de los Estados Unidos, además de dos estados (Oklahoma y Nueva York) demandaron a la empresa de los Sackler que en 2019 se declaró en bancarrota. En ese momento, la familia intentó evadir sus responsabilidades mediante un acuerdo por 6 billones de dólares para compensar a las víctimas. En agosto de este año, ese pedido fue rechazado por la justicia.

Hoy, el apellido Sackler sigue siendo una mala palabra en todos esos círculos en los que alguna vez brilló. El nombre fue retirado de varios lugares de exposición (a veces por la presión de los empleados de esas instituciones) y espacios como la Tate Gallery de Londres directamente se niegan a seguir recibiendo fondos de una familia que pasó de la gloria al ocaso casi con la misma velocidad con la que tantas personas se volvieron adictas al peor de sus fármacos.   

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Dante Gabriel Bogani Sandez

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