Monday 22 de July, 2024

MUNDO | 18-06-2024 10:18

Sobre héroes y tumbas

Las potencias occidentales evocaron una guerra pasada, a la sombra de una guerra actual y del avance de ideologías autoritarias.

or las infinitas playas de Normandía, entre el puñado de centenarios sobrevivientes del “Día D” y los líderes occidentales que evocaban el monumental desembarco, deambuló el espíritu de Pericles. En las palabras de los presidentes de Francia y Estados Unidos rondó el histórico “epitafio”, u “oratio funebris”, que pronunció el gran magistrado, estadista y estratega de la antigua Grecia cuando honró a los combatientes atenienses caídos en el primer año de la Guerra del Peloponeso, exaltando la razón por la que habían muerto: las originales virtudes cívicas y políticas de Atenas.

Entre las tumbas del Cerámico, el más grande cementerio de la polis, Pericles elogió los rasgos originales de ese Estado donde los ciudadanos eran iguales ante las leyes que proponían, debatían y votaban en el Ágora. Describió cada una de las virtudes ausentes en los estados autoritarios como Esparta y Persia. Combatir y morir por Atenas en las guerras médicas y la del Peloponeso, era combatir y morir por esos valores que distinguían a la polis que engendró la primera idea de democracia en la historia de la humanidad.

Sobre todo en los discursos de Emmanuel Macron y Joe Biden estuvo presente la idea de que los millares de soldados norteamericanos, británicos y canadienses que saltaron de miles de buques, lanchas y aviones sobre las playas de Normandía, estaban poniendo sus vidas al servicio de una idea de libertad y de democracia absolutamente ausente en el enemigo al que enfrentaban: la Alemania nazi.

Durante el recuerdo del desembarco en Normandía

Los discursos y el espíritu ateniense que los merodeaba describían también la sombra de guerra que oscurece a Europa desde otro liderazgo autoritario y expansionista, el de la Rusia de Vladimir Putin que avanza a sangre y fuego sobre territorio ucraniano. Y hay otras sombras oscureciendo la alianza de democracias que se lanzó contra el imperio de Hitler en Normandía. La ultraderecha que crece en las urnas europeas, con admiradores de Putin como la francesa Marine Le Pen y los quintacolumnistas del Kremlin que son el húngaro Viktor Orban y el premier eslovaco Robert Fico.

También está la sombra de Donald Trump sobre las urnas de noviembre. De regresar a la Casa Blanca, el futuro de la OTAN y de la vieja y natural alianza norteamericano-europea ingresará en una decadencia que potenciará el poderío ruso. Trump desprecia abiertamente el modelo político que expresan Biden, Macron, Úrsula Von der Leyen y Olaf Scholz, porque adhiere al modelo de liderazgo que encarna el jefe del Kremlin. Por eso el 80 aniversario del histórico “Día D” estuvo recubierto de un espíritu melancólico. Como los guerreros de la polis ateniense, los soldados que saltaron de aquellos buques, lanchas y aviones representaban un sistema político absolutamente opuesto al que enfrentaban en esas playas normandas. 

Durante el recuerdo del desembarco en Normandía

Por cierto, entre los sepultureros del Tercer Reich también había un régimen totalitario, la Unión Soviética, pero el grueso de los países occidentales que enfrentaron el imperio de Hitler eran, en mayor o menor grado, democracias basadas en el Estado de Derecho.
Rescatar ese rasgo en el 80 aniversario de la histórica batalla que comenzó a destruir la maquinaria de guerra nazi, tiene un sentido de actualidad que no había tenido ninguna de las anteriores conmemoraciones. Los mandatarios de Estados Unidos y Francia usaron la ocasión para subrayar que, otra vez, “el mundo libre” avanza hacia una guerra abierta y total contra un régimen expansionista y autoritario.

La Rusia de Vladimir Putin ocupa ahora el lugar que ocupó la Alemania nazi. El jefe del Kremlin inició hace más dos años la guerra en Ucrania señalando el mismo enemigo histórico que protagonizó la Segunda Guerra Mundial: el nazismo. Según el presidente ruso, su país se vio obligado a lanzar la “operación militar especial” para derrotar al nazismo que estaba azolando a la población étnicamente rusa del Este de Ucrania, territorios que pertenecieron desde el siglo 18 al Imperio que acrecentaron Pedro el Grande y Catalina II, antes de pasar en 1954 a la soberanía de la por entonces República Socialista Soviética de Ucrania.

Putin y Orban

Lo que resulta claro e indiscutible es que Ucrania quiere integrarse a Europa y ser parte de la alianza atlántica. Esa es la razón evidente por la que Putin inició esta guerra. Un sangriento conflicto en absoluto necesario. Es cierto que, cuando Nikhita Khrushev instaló misiles nucleares en Cuba, Jon F. Kennedy amenazó con invadir la isla antillana si no eran retiradas esas armas que Estados Unidos sentía como una amenaza. Pero eso no convierte en inevitable la guerra en marcha. La OTAN no había instalado misiles en Ucrania. Y en 1962, cuando Moscú sacó los misiles que había llevado a Cuba, Washington retiró los que tenía instalados en Turquía.

No obstante, de la historia pasada lo que pesó en los discursos del 80 aniversario del desembarco en Normandía, fue que las tropas que atravesaron esas playas bajo lluvias torrenciales de balas y morteros, pertenecían a países con Estado de Derecho y exponían sus vidas peleando contra un régimen totalitario y demencial.

Fotogaleria El presidente francés, Emmanuel Macron saluda al presidente estadounidense, Joe Biden, durante una cena oficial de estado como parte de la visita de estado del presidente estadounidense a Francia

Por eso Biden y Macron evocaron a aquellos caídos mientras honraban en vida al puñado de sobrevivientes que aún pudieron llegar a las conmemoraciones en Omaha, Juno, Gold y demás playas donde ocurrió la más inmensa y brutal de las batallas. Con todos sus defectos y sus gangrenas de corrupción, el sistema político ucraniano es una democracia. Y la potencia que la invadió es una autocracia en la que las decisiones están en manos de un déspota.

Para Biden y Macron, así como también para el resto de los gobernantes europeos, con excepciones como los de Hungría y Eslovaquia, Ucrania debe hoy ser defendida como hace ocho décadas se defendió a Francia y a los demás países invadidos por Hitler. Ese fue el mensaje que recorrió las playas de Normandía, junto al espíritu del gran magistrado y estratega de la antigua Atenas. 

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Claudio Fantini

Claudio Fantini

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