martes, noviembre 19, 2019

OPINIóN | 16-09-2019 22:59

El petróleo no tiene sustituto, el mundo tiembla

El mundo se estremece ante el ataque con drones a instalaciones petroleras en Arabia Saudita.

El mundo tiembla ante el ataque con drones a instalaciones petroleras en Arabia Saudita ubicadas a miles de kilómetros de EEUU, Europa y de nuestro país. ¿Por qué este ataque local afecta el orden mundial? Hoy el mundo consume alrededor de 100 millones de barriles diarios y el ataque a las plantas de procesamiento de crudo de Abqaiq saca del mercado a 5 millones de barriles, “solamente” un 5% del consumo mundial. Sin embargo, estamos en una situación de riesgo geopolítico importante, Abqaiq no sólo es el corazón de la infraestructura de petróleo y gas de Saudi Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudita, sino también el centro del mercado mundial del petróleo.

El impacto en nuestro país no va a ser importante en el corto plazo y depende cuánto tiempo tarde en restablecerse la producción en Arabia Saudita. Hoy nos autoabastecemos de petróleo y tenemos, más allá de las opiniones sobre su conveniencia, un barril criollo que nos aísla del aumento del precio del barril que hoy alcanzó casi los USD 70, un aumento del 15% respecto al viernes pasado.

Sin embargo, esta situación revaloriza la importancia de Vaca Muerta. El petróleo es la fuente de energía más importante de nuestra civilización. Participa con el 33% en la matriz de energía primaria a nivel mundial y es la base de nuestras sociedades modernas. El 95% del transporte se mueve con derivados del petróleo. Sin petróleo se para el mundo y colapsa nuestra civilización. Además, todos los plásticos que nos rodean en miles de objetos cotidianos derivan del petróleo y el gas. La producción mundial de alimentos que permite alimentar a más de 7,5 mil millones de personas se basa en un uso intensivo de los hidrocarburos. Sin petróleo pueden producirse hambrunas mundiales.

Si bien estamos lejos de vivir este escenario apocalíptico, el ataque a las instalaciones sauditas nos pone en evidencia, una vez más, que estamos viviendo la era del petróleo y que el petróleo hoy no tiene sustituto. Y lo que es más importante, nos mostró la fragilidad del sistema petrolero global del cual depende el mundo. Por eso el mundo tiembla.

*Director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad.

por Víctor Bronstein*

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