Opinión / 20 de enero de 2012

Un verano muy inquieto

Desinformación. El papelón comunicacional del Gobierno en torno a la salud de Cristina dio la vuelta al mundo.

Ilustración: Pablo Temes.

Los coautores del gran relato nacional, aquellos miembros del equipo de sociólogos, abogados e historiadores aficionados que está procurando dar a la gestión presidencial de la doctora platense Cristina Fernández de Kirchner un sentido especial, quisieran hacer de su obra una epopeya edificante, pero la realidad insiste en modificarla introduciendo detalles góticos propios de un género muy distinto. Aunque no haya conexión alguna entre la muerte extraña en un hotel montevideano del militante de La Cámpora y funcionario gubernamental Iván Heyn, el asesinato a manos de su esposa en el dormitorio de su chacra del gobernador rionegrino Carlos Soria, el anillo de diamantes que le costó al juez más célebre del país, Norberto Oyarbide, la módica suma de 250.000 dólares, y el viaje humanitario al Caribe del gobernador chaqueño Jorge Capitanich y sus dos hijas en el avión oficial de la provincia que, dicen, supuso un gasto de casi un millón de dólares, para no hablar del revuelo ocasionado por la internación de Cristina por una enfermedad que, según nos aseguraron los médicos después de operarla, no tenía, tales episodios se han combinado para difundir la sensación de que algo raro está sucediendo en el país.

Es como si muchos integrantes de la clase política, sobre todo los relacionados con el oficialismo, se creyeran libres de la obligación de guardar las apariencias. Sería comprensible. Una consecuencia natural del triunfo arrollador de Cristina en las elecciones de octubre del año pasado y, más aún, del abatimiento de una oposición irremediablemente fragmentada, ha sido difundir entre los comprometidos con el “proyecto” cada vez más excéntrico y arbitrario de la Presidenta la convicción de que ya no tendrían que preocuparse por lo que piensan de su conducta los ciudadanos rasos.

¿La corrupción? No acarrea costos políticos. ¿La ostentación? Tampoco. ¿El nepotismo? Es normal confiar más en familiares que en personas de lealtad cuestionable.

 

5 comentarios de “Un verano muy inquieto”

  1. cuando uno tiene un poquito de poder economico se olvida lo que subre la gente para que le alcanse el sueldo quisiera ver a muestros gobernantes si pueden vivir con 5000 pesos , la canasta escolar ala realidad politica nada que ver este gobierno como los que pasaron son todos iguales sres vajen al llano vean lo que sienten los nortales argentimos

  2. No creo q nos tengamos q ir tan al extremo, este gobierno debería prestar mas atenciòn a los problemas de inseguridad yo lavote y no soy ultra k ni nada por el estilo, vote a alfonsin y defraudo a menen nunca y bueno de la rua para q vamos a hablar, me queda en el recuerdo nestor k a quien lo vote y se animo cuando nadie queria agarrar esa brasa q era nuestro pais. Tienen sus errores y sus virtudes defienden a la clase trabajadora, pero deberian gastas menos en cosas q no tienen sentido. Un saludo no tengo rencor contra nadie y es mi opinion en un mundo tan violento, GRACIAS Y FELIZ AÑO.

  3. Cada vez me acuerdo màs de J:D:Peròn,cuando comenzaba a tener problemas en su romance con el Pueblo,y la gente se inquietaba por que las cosas desmejoraban,la noticia,siempre era la misma:fueron avistados submarinos negros en la costa patagònica(clara maniobra de distracciòn para bobos),cuantos submarinos tendràn que aparecer ahora,para distraer al 54% ?

  4. Brillante, como siempre, el artículo de Nielson, matizado con ese toque de humor sarcástico verdaderamente único. Mi comentario tiene que ver con la sempiterna recurrenccia a las cortinas de humo, para desviar la atención de la gente de los verdaderos propblemas que la aquejan. El tema de Malvinas es un ejemplo típico. Tengo la esperanza de que esta vez la inteligencvia de los argentinos les ler permita verle “la pata” a la sota y n o se deje engañar ni, mucho menos -lo que sería imperdonable- utilizar. Una éscueta reflexión sobre Malvinas: creo firmemente que mientras los argentinos no gtengamos una propuesta sera y relizable de

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