Sociedad / 24 de febrero de 2012

Luis Alberto Spinetta

El santuario del Flaco

Los fans de Spinetta se reúnen donde los hijos arrojaron sus cenizas. Reencuentros, bogas y propuestas para el barrio que lo cobijó.

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En menos de una semana, el espigón del Parque de la Memoria cambió por completo su geografía: a las señoras con bikini negro en ronda de mate y reposeras petisas, se les sumó el improvisado santuario donde fanáticos y seguidores de Luis Alberto Spinetta se acercan para rezarle al fallecido genio del rock nacional, cantarle una canción o meditar en silencio. Algunos con flores que arrancaron de los árboles –que todavía dan color a una Costanera Norte casi agreste–, otros con cámaras fotográficas portátiles, se reúnen en la orilla del Río de la Plata para tener un instante de –virtual– intimidad con el Flaco, cuyas cenizas fueron esparcidas en el agua por sus hijos Dante, Catarina, Valentino y Vera el pasado 15 de febrero.

A solas

Silvia Panozzo sabe muy bien que no habrá un “último adiós” al creador de “Muchacha ojos de papel”: el lugar común pierde todo tipo de sentido desde el momento en que como ella, cientos de seguidores se acercan a diario a Rafael Obligado 6745, cita agendada de aquellos que desean “encontrarse” con el poeta del rock. “No soy muy fanática, pero necesitaba estar a solas con el Flaco. Marcó a toda una generación”, detalla Silvia, que vino en bicicleta, y hace silencio para acodarse en la baranda del espigón y cerrar los ojos frente a la respiración del río. Desde sus auriculares, cumple con la tácita consigna de poner un tema de Spinetta: la selección aleatoria de su reproductor de audio le acerca “Me gusta ese tajo”. No es su tema preferido, pero igual sonríe.

“Allá, ¿ves? Donde termina la reja, del otro lado. Ese es el lugar exacto en donde tiraron las cenizas”, confía Panozzo sin sacarse los auriculares y por ende, sin esperar una respuesta. Los guías del Parque de la Memoria confirman el dato: “La familia vino tan temprano que estaba cerrado”. El rincón donde soltaron los restos de Luis Alberto –frente a una imponente toma de agua que hay en el Río de la Plata, el lugar que sus propios hijos fotografiaron y compartieron en Twitter para que los fans supieran dónde despedirlo– es hoy un desprolijo conglomerado de pescadores que compiten entre ellos por ver quién le arrebata al río la boga más grande. Los pescados son colgados contra un árbol, al sol y a la vista de las mujeres de los pescadores, que desde un costado, monitorean la faena mientras hablan de recetas para cocinar las delicias que supieron conseguir. Seguramente no sabrán el dato que recubre de ironías al paisaje: en su faceta menos conocida, la de pintor, Spinetta fantaseó varias veces con ser un pez.

 

3 comentarios de “El santuario del Flaco”

  1. “Siéntate a ver el día / mira qué gusto da / ver el rayo / justo donde empieza la avenida… ”

    Gracias, Luis Alberto.

    Daniel

  2. me duele pensar que solo esta en la musica y que no podre verlo mas , es que este pais no dio tan pocas alegrias , que el ilumino mis dias !

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