Arte / 15 de junio de 2012

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Sin pintura

“Fronteras porosas”, GC Arte. “Hacer visible lo invisible”, C.C. Borges. “Un ojo en la calle”, C.C. Recoleta.

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Propulsor de la relación arte y vida, el mítico artista y activista político alemán Joseph Beuys (1921-1986) concebía a todo ser humano como artista. De igual modo, utilizaba para la realización de su provocadora obra los más disímiles elementos, como el fieltro, la grasa, animales, plantas. Entonces, no debe sorprender que, aquí y ahora, los artistas sumen materiales preexistentes e industriales en sus piezas, luego transmutadas en obras que valen la pena detenerse a mirar. A partir de conceptos fuertes, tanto escombros y alambres, hilos y telas, como radiografías y tierras, jugadas tipográficas, recobran nuevas y sugerentes presencias.

Marcela Astorga trabaja el concepto de huella pero también con la idea de recuperación en su muestra “Fronteras porosas”, en GC Arte (Esmeralda 978), que alude a trabajos anteriores. Despliega fotografías y objetos escultóricos –hechos con escombros, gasas, hilos, telar, palettes, alambres, colchones– que buscan deconstruir a partir de lo dado, reconstruir a partir de lo arrasado. Y aunque los materiales traen sus propias historias, la artista sorprende con el potente y renovado giro formal que les otorga. Entonces, un caño se revela y vierte un chorro que es de metal, pero bien puede ser de agua; los escombros son recogidos y acunados por una gasa que los envuelve buscando sanarlos; una tela es desguazada para descubrir su trama; un colchones aplanado para ocultar su origen; un par de poéticas imágenes registran los terribles instantes previos a la demolición de una casa.

Asimismo, placas radiográficas en desuso se convirtieron en una colección de trabajos de veinte reconocidos artistas para la muestra “Hacer visible lo invisible”, impulsada por el Centro de Diagnóstico Rossi y con subasta a beneficio de la ONG c.u.i.d.ar, dedicada a la atención de la diabetes. Además del perfil solidario, lo interesante es que los artistas consiguieron transformar la fragilidad en una fortaleza y ser fieles a sí mismos, reflejando aspectos característicos de sus obras. Así, Gotleyb exhibe bichos, Dompé, Aranovich y Bastón Díaz esculturas, Iniesta y A. Nigro juguetes, y más en las piezas de Pájaro Gómez, Wells, Doffo, Felstein, Guzmán, Sclavo; en el C.C. Borges (Viamonte y San Martín).

Las obras de Teresa Pereda tienen literalmente como punto de partida la “tierra”, recogida de los cuatro puntos cardinales de la Argentina. En “Itinerarios, libros e instalaciones” explora el vasto paisaje y el silencio, la diversidad humana y el sonido, el pasado arqueológico y el presente apremiante del país; curada por Cecilia Cavanagh en el Pabellón de las Artes de la UCA, en Puerto Madero.
Tampoco hay una gota de pintura en “Un ojo en la calle”, la exhibición de Eugenio Palma Genovés en el espacio Epson del CC Recoleta, que muestra al artista como “flaneur”, que deambula sin rumbo por la vía pública y va recogiendo con su cámara fotográfica escenas de la vida cotidiana, expresiones de deseos, situaciones banales, que luego teje con textos, señales urbanas, a través del lenguaje del diseño gráfico y del arte digital (Junín 1930).

 

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