Teatro / 15 de Junio de 2012

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Una irresistible comicidad

“Forever Young” de Eric Gedeon. Con Omar Calicchio, Gimena Riestra, Ivanna Rossi y elenco. Dirección: Daniel Casablanca. Teatro Picadero, Pasaje E. Santos Discépolo 1845.

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Acostumbrados como nos tienen a que las producciones musicales extranjeras desembarquen –sin variantes en sus puestas– directamente de las carteleras sajonas, ya sea el Broadway neoyorquino o el West End londinense, la propuesta del mismo género, que inaugura la marquesina del recuperado y emblemático teatro El Picadero, varía en su origen.
Concebida por el suizo Eric Gedeon y estrenada en Dresden, según cuentan, el famoso grupo cómico catalán Tricicle vio la versión sueca en Oslo, la tradujo y adaptó, realizó sendos montajes en Barcelona y Madrid, que al parecer resultaron grandes éxitos de boletería, y es la misma que ahora llega a Buenos Aires. Por eso, la estética del espectáculo, en cuanto a escenografía y vestuario, es casi idéntica en todos los casos mencionados. El salón de un geriátrico con varios sillones, sofás, un piano y la pared tapizada por afiches de añosas obras teatrales.

Es que la muy leve anécdota, ubicada en el año 2050, muestra a seis actores ancianos que hacen de sí mismos (usan sus nombres reales) y cada tarde se reúnen allí, bajo la tutela de una implacable enfermera. Más allá de pequeñas disputas, la fascinación por los personajes shakesperianos como Romeo, Julieta u Otelo, lo que permanece es el recuerdo de la música de su juventud. Aquella que los hace olvidar de los achaques de la vejez y provoca una serie de gags de irresistible comicidad y delirio. Claro que con sano criterio, aquí se modificó parte del repertorio, que va desde canciones pop o rockeras internacionales hasta el folklore vernáculo, para acercarla al público local.
De todos modos, esencialmente, la obra requiere más que eximios cantantes muy buenos actores, y por suerte, los intérpretes convocados lo son con creces. Desde el sensacional y multifacético artista que siempre demuestra ser Omar Calicchio (sin exagerar, un actor para el mundo) o el derroche de matices vocales que ofrece la carismática Gimena Riestra como la enfermera, el desparpajo y picardía de Germán Tripel o la proverbial máscara histriónica de Ivanna Rossi; hasta el pianista y compositor Gaby Goldman, que aporta una singular presencia y su habitual talento en los arreglos. Pero quienes dan un salto cualitativo en sus composiciones son los promisorios Martín Ruiz, exacto en la piel de un eterno viejito enamorado, y Melania Lenoir, como la más gruñona del grupo, lejos de sus anteriores femmes fatales y cerca de la estatura de una verdadera actriz de fuste.
En suma, la diversión para los espectadores está asegurada.

 

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