Televisión / 6 de Julio de 2012

Tv

Demasiado ego

“Fort Night Show”. Sábados a las 21 por América TV. Idea y conducción: Ricardo Fort. Con Marina Calabró, Lio Pecoraro, Érika Mitdank, Victoria Xipolitakis y otros. Realizador: Guido Gurfinka.

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Dice que está harto de las peleas en televisión. Que quiere otra tele, una que les dé espacio a los artistas con talento, como la que hacía Juan Alberto Badía. Que por ese motivo le dijo que no a Marcelo Tinelli, aunque afirma que fue el mejor jurado que tuvo “Bailando por un sueño”. Y que todas esas virtudes son parte de su flamante ciclo de América TV, “Fort Night Show”. Ricardo Fort habla mucho, pero en los hechos intenta de manera desesperada ser el nuevo Tinelli, como si el dinero y la fama mediática pudieran darle el carisma, el talento y la audiencia que posee el conductor de “ShowMatch”. Parece casi una obsesión por tomar revancha de su ex jefe, de quien dice querer distanciarse pero al que copia una y otra vez. Desde el saludo con el clásico “¡Buenas noches América!” hasta la despedida con el “¡Chau chau chau chauuu!”, pasando por un concurso de canto propio –cuyo premio es grabar un disco con el chocolatero– y un staff de sensuales bailarinas que insiste en aclarar que son “profesionales, no modelos”.
En ese sentido, “Fort Night Show” parece una distorsionada versión de “ShowMatch”, salida de esas series de ciencia ficción tipo “Fringe”, en la que los protagonistas viajan a un universo paralelo que tiene sutiles diferencias con el nuestro. Un universo que parece anclado en los `90 del menemismo, con mucho dorado, mucho brillo,  mucha silicona y mucho Miami.

“FNS” es un programa de variedades que combina números musicales, entrevistas, y juegos por vía telefónica y en un móvil que recorre el país de la mano de la melliza griega Estefanía Xipolitakis. Pero todo termina siendo una gran celebración del genio y la figura de su anfitrión. Fort canta temas musicales en vivo –a razón de unos diez por programa–, habla sobre lo mal que está la tele argentina, interrumpe a invitados y panelistas y juega a ser Susana Giménez, regalando miles de pesos en concursos como “adivine quién come más marrocs en un minuto”.

El artista –que cada vez que puede saca chapa de sus cuatro años de trayectoria en la pantalla chica– está secundado por las panelistas Dominique Pestaña, Érika Mitdank y Vanesa Carbone, con función meramente decorativa. También están Lio Pecoraro, una suerte de versión Fort de Mariano Iúdica; y Marina Calabró, la coconductora cuya única tarea parece ser la de elogiar al animador.

Completan la propuesta la sitcom “Mi novia, mi novio y yo”, en realidad una filmación de la obra que el chocolatero protagonizó en Villa Carlos Paz, emitida con ritmo totalmente antitelevisivo; e invitados como Rosita, el transformista de “Pasión de sábado”, y El Contra (Juan Carlos Calabró), cuya efectividad para arrancar risas es bastante dudosa. Sin mencionar las publicidades en las que Fort, quien dice que a él le “gustan los lujos”, recomienda supermercados de descuento, implantes dentales, casas de empeño de joyas y quita rayas para autos. ¡Y todo esto en emisiones de tres horas, con media hora de “previa” con alfombra roja y fans sobreactuados incluidos! Una prueba de aguante para el televidente.

 

Comentarios de “Demasiado ego”

  1. como caricatura borroneada de algo que no supo ser y con ego fuera de sintonia , que ni nada, algo que no se sabe que es y siempre fuera de lugar imitando a no quien quien, de libro agotado

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