Showbiz / 5 de Octubre de 2012

MEGAFUSIÓN DISCOGRÁFICA

Viejas bandas, nuevos sellos

La Unión Europea aprobó la unión de Universal y EMI, pero las obliga a desinvertir.

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Huérfanos. Pink Floyd, Coldplay, Lily Allen, Roxette y David Bowie, algunas de las bandas que pertenecen a sellos discográficos en venta.

La competencia en el negocio de la música es crucial para preservar la libertad de elegir, la diversidad cultural y la innovación”, dijo en declaraciones públicas Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea para la Defensa de la Competencia. Con esta frase, casi una declaración de principios, pondría el punto final a un proceso largo y arduo en materia de deliberaciones en torno a la fusión entre Universal Music y EMI, que duró casi un año completo.

La unión entre los dos titanes –Universal es, en la actualidad, el “player” más grande del mercado; mientras que EMI, con sus 115 años de historia, es una de las compañías más tradicionales y longevas– encontró en Europa una resistencia casi inesperada, que estuvo a poco de hacer tambalear un acuerdo de 2.000 millones de dólares. Sobre todo teniendo en cuenta que, en el resto del mundo, las cosas no fueron tan complicadas. De hecho, tanto Australia como Japón (claves en el mercado de Oriente) aprobaron la fusión en forma inmediata y la comisión norteamericana dio el visto bueno por voto unánime de todos sus miembros, sin poner condiciones. Pero a la Unión Europea le preocupaba que, ante el flamante matrimonio, la nueva operación conjunta concentrara más el 40% del total de la música publicada en el Viejo Continente.

Por esto, Europa sí puso condiciones para admitir la unión: hay que vender parte.
Desinversión. Palabra mágica con la que el argentino se ha familiarizado, y por demás, en los últimos tiempos; la vacuna contra el monopolio es desinvertir, deshacerse de algunas unidades de negocios, cuando una empresa se vuelve demasiado grande como para poner en riesgo la libre competencia. Esa es la condición suprema que la Comisión Europea puso a Universal, vender parte de EMI. Era el curso lógico y esperable, pero sin embargo causó cierta controversia.

“Están forzando a Universal a vender las joyas de la corona de EMI, después de que ellos intentaran convencerlos de que la fusión no afectaría a la competencia”, dijo Alison Wenham, directora de la Asociación de Música Independiente, a la prensa europea, “Nuestras felicitaciones a la Comisión por una investigación a fondo”.
¿Pero cuáles son estas “joyas”? Algunas son glorias pasadas que no representan exactamente una facturación multimillonaria. Pero algunas otras son verdaderos clásicos de la música popular, a las que se suman figuras contemporáneas de peso.

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