Sociedad / 19 de Noviembre de 2012

EL CASO CASTAÑO BLANCO

El día que Cox salvó a una española y sus hijas

Estuvo secuestrada. Recuperó a sus hijas gracias a la prensa. Su historia, en un libro.

Por

Robert Cox junto a Delia, Judit, Mariana y Consuelo Castaño Blanco, las mujeres que pudo rescatar a través de su labor como periodista.

A María Consuelo Castaño Blanco, a su marido Regino Adolfo González y a sus tres hijas (Delia, Judit y Mariana, nacidas en Argentina) se los llevó la dictadura militar en septiembre de 1979. Su padre, advertido por los vecinos y desesperado por recuperar a su familia, recurrió entonces a uno de los pocos lugares en donde se podía ir a pedir auxilio en aquellos tiempos violentos: la redacción del Buenos Aires Herald, el diario publicado en inglés, en aquel entonces bajo las órdenes del periodista Robert Cox.

La tarea de Cox y el Herald iba un poco más allá del periodismo, hacia las fronteras de lo heroico, exponiéndose a las posibles represalias militares. El diario publicaba los casos de desaparecidos. En tapa. Con las fotos. Inclusive, hacia fines de la década del ’70, fue el primer medio de comunicación en tocar el tema de los niños desaparecidos durante la dictadura.

Cox, sin embargo, veía a su tarea, que resultaría vital en la defensa de los derechos humanos, como parte de su deber como periodista. “Había muchas noticias que, por las circunstancias, tenía dudas de publicar”, diría en su despedida del diario, antes de irse del país, en diciembre de 1979, “pero finalmente las publiqué; por mi deber de periodista”.

Breve crónica del horror. Castaño Blanco –nacida en Galicia, emigrada a la Argentina a los seis años– se casó con González, originario de las Islas Canarias, también inmigrante, en 1973. Se habían conocido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Él militaba y, desde su acción, ayudaba a salir del país a compañeros perseguidos por el régimen. Ella no. Pero la política del “algo habrán hecho” y el estar casada con un activista le costó la pesadilla de su vida, la prisión y –por poco– la vida. La represión no haría distinciones de género o edad. Toda la familia sería secuestrada.

Aquella tapa del Buenos Aires Herald y la rápida intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos les salva la vida a la mujer y a sus tres hijas. Las nenas, restituidas a sus abuelos. Ella, tras estar detenida en Campo de Mayo –donde llegó a estar frente al pelotón de fusilamiento, del que la salvaría la campana en el último segundo, tras la repercusión que tuviera la publicación del caso en el Herald–, juzgada por un tribunal militar y condenada a 18 años de prisión, de los que llegará a cumplir cuatro en la cárcel de Devoto.

Liberada con el regreso de la democracia, es la única sobreviviente entre los más de treinta desaparecidos españoles durante la dictadura de los que se tiene registro. De Regino González, nunca más se volvería a saber.

Después del infierno. A partir de su liberación, Castaño Blanco combinará su labor docente con la de la Comisión Desaparecidos Españoles en Argentina. La cruzada por la memoria de sus compatriotas se había iniciado. En 1994 recibe el premio “Alfonsina Storni” por su obra poética, escrita durante sus años la cárcel de Villa Devoto y publicadas en el libro “Fragmentos de Vida”. En 1996 presenta su testimonio ante la Audiencia Nacional de la Justicia Española y pide tanto al gobierno como a la Corona de su madre patria el apoyo para recabar información sobre el destino de los desaparecidos españoles en Argentina. En junio del 2006 recibe la Cruz Isabel La Católica en la Embajada de España, por su lucha en defensa de los derechos humanos.

El último hito en su lucha es la publicación del libro “Rapsodia para no olvidarte”, editado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires, donde cuenta su historia y las de otros familiares de españoles desaparecidos en Argentina. Desde el testimonio directo, combinado con la literatura, el libro recorre los hechos, pero también las reacciones de diferentes sectores de la sociedad –incluyendo la labor de Robert Cox– que se comprometieron con la realidad y, fieles a sus principios, ayudaron a las víctimas.

Noticias: ¿Cómo se hizo este libro?

Castaño Blanco: Con el apoyo de los familiares que me impulsaron a hacerlo y de algunos amigos que conocían mi historia, entre ellos Robert Cox. Se trata de distintos relatos literarios. Es un tema difícil y llevó tiempo hacerlo. Por eso recurrí a la literatura, que es el único recurso que nos puede hacer entrar en el pasado dejando de lado los debates ideológicos. Creo que es el primer libro editado en Argentina que trata sobre el tema de los españoles desaparecidos durante la dictadura.

Noticias: ¿Quiénes espera que sean sus lectores?

Castaño Blanco: El libro está destinado a todo tipo de público pero sobre todo al público joven, porque es el único que puede reparar el tejido social de un país tan dañado por la violencia. Además, los jóvenes son los únicos que pueden recuperar y transmitir valores.

Noticias: El subtítulo del libro es “Los ideales que no pudo destruir la ideología de exterminio” ¿Cuáles son esos ideales y valores que rescata?

Castaño Blanco: La solidaridad, la capacidad de resistir, la esperanza en un mundo más pacífico, más justo y más bello. Intento dejar un gran mensaje de esperanza, recuperando a los españoles y también argentinos que tuvieron el heroísmo de enfrentarse a la violencia de un exterminio generacional, aun siendo criticados por su propio entorno. Son personas que se movieron en forma individual ante la falta de respuesta de las instituciones. Pero creo que, sobre todo, el libro refleja un gran amor a la vida y un reconocimiento a los valores y la valentía de nuestros ancestros.

 

 

3 comentarios de “El día que Cox salvó a una española y sus hijas”

  1. Cuanto heoismo anonimo….Cuanto amor cristiano puro de Cox…”no hay amor mas grande que aquel que da la vida por su amigo”…JESUS….y Cox en muchas oportunidades ofreció su vida para salvar a inocentes……

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