Restaurantes / 8 de febrero de 2013

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El refugio de los sentidos

“Nuna”. Calle 5 y Camino Urquiza, La Barra. Punta del Este, Uruguay. Cocina peruana de autor. (598) 42773088. Todos los días de 20:30 al cierre. Reservas. Mesas al aire libre. Principales tarjetas. Precio promedio: U$S 70.

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Se acerca San Valentín, una fecha heredada hace no muchos años de Estados Unidos y sobre la que sólo se quejan los solteros y los anti-imperialistas acérrimos, pero que para muchos ha pasado a ser un día especial. Celebrar el amor reaviva el fuego en la pareja, algo que siempre viene bien, y lograr que la celebración sea especial no siempre es una tarea fácil. Si tiene la suerte de estar en Punta del Este el 14 de febrero, le recomendamos que vaya reservando su mesa para dos en “Nuna”, un rincón alejado del mundanal ruido, con una cocina que abre los sentidos y un pisco bar que los expande. “Nuna” está a pocos kilómetros de la Barra pero pareciera estar a cientos de kilómetros, en un bosque de eucaliptos donde cantan los grillos y se ven las estrellas. ¿Romántico, no?

La cocina de “Nuna” está a cargo del chef Jaime Pesaque, cocinero estrella de la nueva generación gastronómica peruana, quien ha reversionado de modo personal los clásicos de la cocina de su país. El éxito de la cocina peruana se debe a que es una de las más complejas y originales del mundo, ya que fusiona sabores africanos, chinos, japoneses, españoles y franceses; dando como resultado estimulantes combinaciones. En la carta de “Nuna” todo invita, así que lo mejor es pedir varias cosas y compartir. Algunas opciones para empezar: Tataki de Atún (fresquísimo, traído de Chile envasado al vacío) con reducción de naranja; el Ceviche Nuna, fusión nikkei, con miel y jengibre, sello del chef; y Tiradito Pomposo, con pimienta rosa. Dentro de los platos calientes, se destacan el original Anticucho de Brótola Frita, que se sumerge antes de comerlo en un shot de tequila con leche de tigre y caramelo de limón; la pesca del día con Cau Cau Thai, en crocante empanado en avena, salsa de curry y leche de coco;  el clásico Lomo Saltado con tacu tacu y papas fritas recién hechas; y por último el Risotto de Chupe de Mariscos (el tano más peruano, aclara la carta). De postre, otro clásico, el Suspiro limeño (aquí llamado Suspiro de Limeña) con feliz fusión de dulce de leche uruguayo.

La experiencia de una comida en “Nuna” se completa con su pisco bar, que merece un capítulo aparte. El bartender Rodrigo Soto Delgado, utiliza sólo los mejores piscos peruanos y los infusiona con lemon grass, jengibre, higo y canela para luego utilizarlos en los distintos cocktails. Imperdibles el Gimlet de Pisco, con jengibre, angostura y lima; el Jaime Collins, con menta, jengibre, romero, sour mix, soda y angostura; y el Wiracocha, con ron añejo, pomelo, lima, almíbar de especies y angostura. Todos los tragos, al igual que los platos de cocina, utilizan las hierbas frescas de la huerta que está en la terraza.
La cocina de “Nuna” es una real experiencia para los sentidos. Su servicio de catering, con pisco bar incluído, es uno de los más solicitados en el Este pero la intimidad del restaurante, y la maravilla natural de su ubicación, lo convierten en el refugio ideal para el amor.

 

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