Cultura / 27 de marzo de 2013

Colegio Nacional de Buenos Aires

Una formación para el poder

A 150 años de su fundación, el “Colegio” aún encarna la paradoja de ser una institución estatal y gratuita que forma, con sentido aristocrático, a la élite cultural y política.

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En los últimos años, el 60 por ciento de los postulantes no logra ingresar y el mito en las aulas dice que egresa sólo la mitad del curso original.

Los logros del Colegio de Nacional Buenos Aires son tan imponentes como su edificio centenario: esa institución educativa, dependiente de la UBA, acaba de cumplir 150 años en los que se ha multiplicado el listado de egresados ilustres. De sus aulas salieron dos premios Nóbel (Carlos Saavedra Lamas y Bernardo Houssay), tres presidentes (Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña y Marcelo T. de Alvear), ministros de Economía, secretarios de Estado, miembros de la Corte y de academias de ciencias y artes. ¿Cuál es el mecanismo por el que el CNBA es elevado a la categoría de “El Colegio” (en mayúsculas) por su comunidad educativa?

En el discurso de inicio del ciclo lectivo 2013; el actual rector, Gustavo Zorzoli, les dijo a sus alumnos de primer año: “Recuerden siempre que esta institución ha logrado un prestigio que traspone sus puertas, su legado los estimula a seguir adelante. Profesores, tutores, preceptores, autoridades, bibliotecarios, personal no docente y sus nuevos compañeros serán aquellos con quienes compartan experiencias, intercambien conocimientos y construyan afectos entrañables. No olviden estas palabras: ‘Nullus dies sine ulla idea’. Muy pronto las comprenderán acabadamente: Nunca un día sin ninguna idea”. Prestigio, camaradería, exigencia intelectual y el latín como un código para pocos. ¿Cómo se juega la tensión entre una educación pública, laica y gratuita con un sistema meritocrático estricto y selectivo?

Alicia Méndez realizó un trabajo etnográfico y entrevistó a más de cincuenta egresados de distintas camadas del CNBS con el objetivo de desentramar lo qué significó para ellos haberse educado en aquellas aulas. Esa labor dio lugar a su tesis de doctorado y luego se convirtió en el libro “El Colegio” que acaba de editar Sudamericana. Su investigación parte de una pregunta: ¿cómo se explica que en la Argentina, un país marcado por discontinuidades políticas e institucionales, el CNBA se mantenga como un modelo educativo destinado a formar a buena parte de las elites y cómo logró conservar ciertas características que la identifican en el imaginario nacional como emblema del conocimiento? Lo que sigue da cuenta de “el idioma del CNBA”.

Estandarte. El colegio fue fundado en la Manzana de las Luces, en 1863, por Bartolomé Mitre. Desde entonces, se caracterizó por un reclutamiento abierto, un alumnado variado y se convirtió en una institución de referencia de un sistema muy restrictivo en términos de permanencia y pertenencia. A lo largo del tiempo vivió distintas modalidades: hasta 1876 funcionó un régimen de internado para becados del Interior del país; hasta 1921 tuvo matrícula paga y “cuotas de derecho de enseñanza” hasta 1947. El examen de ingreso obligatorio rige desde 1957 (antes, algunos entraban por contactos y otros por evaluación). Recién en 1959 se permitió el ingreso de mujeres, aunque había habido algunas excepciones como la de Alicia Moreau. Otro cambio fue cuando en 1987 se hizo obligatorio el curso preparatorio. Según la investigación de Méndez, en los últimos años el 60 por ciento de los postulantes no logra ingresar y el mito en las aulas dice que egresa solo la mitad del curso original.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1892 de la revista NOTICIAS.

 

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