Opinión / 22 de abril de 2013

El pajarito canta hasta morir

Las sospechas sobre el triunfo de Maduro condicionan su futura gestión.

Ilustración: Pablo Temes.

Cuando Karl Marx nos aseguró que los grandes personajes de la historia aparecen dos veces, una vez como tragedia y la otra como farsa, aludía a Luis Bonaparte que, en su opinión poco caritativa, era “una caricatura del viejo Napoleón”. ¿Qué diría el gran pensador alemán del marxista lumpen Nicolás Maduro? En menos de un mes, el flamante abanderado del socialismo del siglo XXI logró liquidar buena parte del capital político que le había legado el difunto caudillo Hugo Chávez. Al darse cuenta de que le sería inútil procurar emular a su ídolo, Maduro, un ex sindicalista que, según parece, realmente cree en lo de la transmigración de las almas, intentó convencer a los venezolanos de que el comandante no los había abandonado por completo, que, reencarnado en un pajarito que se había sentado sobre su sombrero de paja, seguiría encabezando la cada vez más esperpéntica revolución bolivariana. De este modo, el vozarrón de Chávez se vio reducido a una serie de piadas, silbidos y gorjeos incoherentes con los que Maduro procuró enfervorizar a los fieles. Así mueren las revoluciones posmodernas, con un pío pío tenue.

De acuerdo común, Maduro fue el gran derrotado del torneo electoral que culminó el domingo pasado. Inició la campaña relámpago que siguió al anuncio del fallecimiento de Chávez con una ventaja de casi veinte puntos sobre su rival Henrique Capriles; terminó con una que, según los resultados oficiales, fue de menos de dos, a pesar de contar con los recursos enormes del Estado venezolano, el respaldo de instituciones colonizadas por chavistas y el aporte de bandas de matones. Aun cuando Maduro haya conseguido más votos que su rival, lo que a esta altura será imposible averiguar porque muchísimas boletas ya han sido quemadas, todo el proceso electoral fue viciado a fin de asegurar el triunfo del autoproclamado “hijo de Chávez”.

Capriles, cuyos partidarios detectaron más de 3.000 irregularidades, reclama una auditoría exhaustiva, pero se prevé que tendrá que aguardar hasta que el gobierno de Maduro se haya desintegrado y, después de un período de anarquía, tal vez de guerra civil, en lo que ya es uno de los países más violentos del planeta, los militares que llevan la voz cantante decidan que la forma menos mala de salir del pantano en que Venezuela se ha metido consistiría en celebrar nuevas elecciones. Por lo demás, a Capriles, que se ha erigido en jefe indiscutido de la oposición a la prepotencia bolivariana, le conviene esperar.

 

Comentarios de “El pajarito canta hasta morir”

  1. Pregunto, Echarri, se fue a miami, Los politicos se van a miami o a Europa, los actores K viajan por el mundo, y somos nosotros los que salimos a golpear cacerolas los que queremos vivir en Miami. de mi parte no gracias, no tengo Interes, tal vez en Uruguay o rasil podria ser, son mas de mi gusto, pero claro yo no puedo comprar dolares jaja. Jubilada Docente.-

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