Sociedad / 15 de Julio de 2013

La trastienda del nacimiento del nieto de Cristina

Cómo se vivieron las horas previas al parto. Intensas medidas de seguridad, la llegada de Cristina y la espera de un diputado de La Cámpora.

En el Sanatorio Otamendi esperaban a Máximo Kirchner y Rocío García desde las 10 de la mañana del domingo 14 de julio. La internación estaba programada para esa hora y el operativo se manejó bajo el más estricto secreto. La pasividad dominical ayudó a que la noticia tardara en trascender y los más confiados del entorno presidencial pensaron que el nacimiento de Néstor Ivan Kirchner podría suceder sin la presencia de la prensa en la puerta de la clínica.

Pero el cerco informativo K se rompió de la manera más insólita. Una usuaria de Twitter que caminaba por los pasillos del sanatorio contó a las 10:49 que se acababa de internar la nuera de la Presidenta para dar a luz. Fue una clase gratuita de comunicación en la era de las redes sociales.

Al principio sólo se reservó la suite presidencial, que está en el cuarto piso de Azcuenaga 870, pero el correr de las horas hizo insostenible la convivencia de la familia presidencial, la custodia y los allegados con el resto de los pacientes. Por eso se decidió cerrar todo el sector para que Máximo, Rocío y Néstor Iván tuvieran intimidad. De ese modo, quedaron habitaciones en desuso, se trasladaron pacientes hacia otros pisos y se apostaron custodios de punta a punta de la clínica.

La tarde fue más tranquila, pero el movimiento de los más de diez custodios que vigilaban adentro de el Sanatario Otamendi y los alrededores, sumado a la presencia de periodistas, alborotó la zona al final del día.

Cerca de las 23, el diputado camporista “Wado” De Pedro estaba parado en la oscura esquina de Paraguay y Azcuenaga a la espera de la luz verde para subir al cuarto piso. En medio de la noche fresca, un periodista se le acercó y luego de estrecharle la mano le preguntó: “¿Qué tal, Diputado? ¿Sabe si ya nació el hijo de Máximo?”.

“La verdad, ni idea de qué me hablás”, respondió. El hijo de la Presidenta, a quien le atribuyen el liderazgo de La Cámpora, había sido padre y uno de los representantes de la agrupación en la Cámara de Diputados estaba parado en la esquina del Sanatario. Todo cerraba, pero De Pedro no quiso admitir el verdadero motivo de su espera. “Creí que estaba acá porque Máximo iba a ser papá”, se disculpó el cronista. “No, no, nada que ver. Yo vivo acá a dos cuadras”, se excusó.

Luego de ese breve diálogo, el diputado tomó su teléfono e hizo un par de llamados mientras caminaba en dirección a su casa. Dos horas más tarde la coartada del compañero de banca del “Cuervo” Larroque quedaría desarmada. Otra vez, teléfono en mano, volvía a los alrededores del Sanatorio, pero esta vez para ingresar a la clínica. Adentro lo estaban esperando.

La llegada de Cristina fue un poco más confusa porque el sanatorio tiene dos entradas: una por la calle Azcuénaga y la otra por Paraguay. Los pocos fotógrafos que habían, estaban en la puerta de Azcuénaga y pasadas las 23.30 ingresó un Audi A8 gris patente GKG 369 por la entrada sobre la otra calle. Ese vehículo es el que suele trasladar a Cristina, pero la oscuridad de la noche no permitió ver a través de los vidrios polarizados. Más tarde ya había comenzado a circular el comentario de que la Presidenta estaba adentro del edificio.

Los pocos testigos que vieron a Máximo Kirchner afirman que Néstor Iván nació por cesárea pasadas las 22 y que el hijo de la Presidenta acompañó el parto. Ahora sólo queda esperar el alta de Rocío y Néstor, que en principio se estimaba en tres días, pero podría adelantarse.