Danza / 13 de septiembre de 2013

DANZA

Don Quijote, una despedida con sabor a fiesta

Ballet en tres actos. Coreografía: Marius Petipa, en versión de Lidia Segni. Música: Leon Minkus. Ballet Estable del Teatro Colón. Dir.: Lidia Segni. Orquesta Estable del Teatro Colón. Dir.: Javier Logioia Orbe. Teatro Colón, el 8 de sept. de 2013.

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Kitri en “Don Quijote”. Silvina Perillo se despidió de su carrera artística con una brillante interpretación.

Uno de los grandes acontecimientos de la temporada de ballet 2013 del Teatro Colón era la anunciadísima despedida de su primera bailarina Silvina Perillo. Saber retirarse a tiempo es algo que no todos los artistas practican, pero por decisión propia, y en la plenitud de su carrera, Perillo quiso dejar la danza en su mejor momento artístico. Podría haber bailado muchos años más, es indudable, pero lo cierto es que esta última función tuvo mucho más sabor a fiesta que a nostalgia o pena.

Uno de los papeles más acordes con su chispeante personalidad fue siempre Kitri en ‘Don Quijote’. El estilo académico, con su intrincada pirotecnia de pasos derivada de la escuela italiana, y su apelación a la elegancia de la francesa, le sienta de maravillas a esta bailarina formada por los maestros Vasil Tupin y Mercedes Serrano. Haciendo gala de una marcada vocación por la comedia, Perillo supo darle un toque especial a una historia que es, en el fondo, intrascendente y pasatista.

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Párrafo aparte merece su deslumbrante técnica, intacta, que le permite lucir perfectos equilibrios y dejar sin aire a los espectadores con los imparables ‘fouettés’ triples en el último acto. Pero también pudo admirarse su aplomo en los ‘adagios’, su delicado movimiento de brazos, y sobre todo, su presencia escénica, algo reservado a los artistas privilegiados.

Un acierto fue que bailara con cada uno de sus ‘partenaires’ predilectos. Así desfilaron Alejandro Parente, su pareja de baile histórica e ideal, en el primer acto; Edgardo Trabalón en el segundo, en un ‘pas de deux’ que pareció especialmente hecho para él; y Federico Fernández, el más reciente, que se unió a Perillo para bailar en el tercer acto un brillante dúo del que se hablará por mucho tiempo.

Los acompañó un elenco integrado en su mayoría por los bailarines de la ‘generación intermedia’ del Ballet del Colón. En la danza, como en tantas otras disciplinas, la juventud no es de ningún modo un valor en sí mismo, por eso este grupo de artistas al reunir calidad y experiencia escénica, ofrecen mucho más que buena técnica.

Tal es el caso de Maricel De Mitri, sugestiva y seductora como la Mujer de la calle; Vagram Ambartsoumian, un Torero de antología, con garra y musicalidad; Graciela Bertotti, espectacular en la doliente Gitana del segundo acto; Silvina Vaccarelli, toda picardía y precisión interpretando a Cupido; Gabriela Alberti, elegante y segura como la Reina de las Dríades; y finalmente el inefable dúo de Martín Miranda y Marcelo Antelo, Don Quijote y Sancho Panza encarnados con auténtico humor.

Con veinte minutos de ovación final, aplaudida por sus ‘partenaires’ y sus compañeros en el escenario y también en la platea, su amiga Paloma Herrera (del American Ballet Theatre), todos sus ‘fans’, bajo una lluvia de pétalos, Silvina Perillo puso punto final a su excelente carrera, en una noche que el Colón siempre recordará.

 

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