Restaurantes / 5 de Septiembre de 2014

RESTAURANTE

Mafia carnívora

“Club El Don-Steak House”. Ángel Carranza 1859, Palermo. 4774-7389. Parrilla. De lunes a domingo, mediodía y noche. Reservas. Principales tarjetas. Valet parking. Patio/Terraza. Precio promedio: $ 250.

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“Le haré una oferta que no podrá rechazar”, dice il capo mafia Vito Corleone en “El padrino” –en la piel de Marlon Brando– acuñando así la frase más emblemática del comportamiento mafioso. No viene al caso cuál es la oferta en la película, pero sí la del Club El Don, la flamante parrilla de inspiración “padrinesca”: tiene la mejor carne premium de Palermo Hollywood. Una oferta que un comensal en la Argentina difícilmente pueda rechazar.

Sus jóvenes dueños Diego Lepera, Andrea Taboada y José Barceló, aseguran que la inspiración fueron los viejos jefes de sus familias, que marcaron su camino y educación. Sin embargo, son los miembros de toda la familia Corleone los que adornan desde las paredes hasta la carta de Club El Don. Un empapelado con motivos blancos y negros y el abundante dorado, completan una estética tipo neo-mafia de orgullosa exposición. Hay salones privados para 6 o 9 personas –herméticos, hasta con cafetera y aire acondicionado propios– pensados para que los frecuente la raza local: empresarios, políticos, futbolistas y personajes del espectáculo.

En la cocina no hay imitación. En “El padrino” es pasta y canoli, en Club El Don es carne, y de primera calidad. El maestro parrillero es Mauricio Ponce, quien estuvo veinte años tras las brasas de La Brigada. El mítico Hugo Echevarrieta le pasó todo su saber y proveedores clave, hasta que el pichón voló. En Club El Don, Ponce hace honor a lo aprendido. Desde la clásica provoleta(bien redonda porque el sellado de afuera contiene al queso derretido en su punto justo y sólo por dentro), hasta cortes “secretos” como el bife El Don (pariente cercano del bife de chorizo en textura y sabor pero de mayor tamaño). Además de los cortes clásicos, entre los que se destaca una entraña de un metro de longitud, hay cortes y achuras que lo suben a la categoría premium. Molleja de cordero, chorizo de jabalí, tapa de ojo de bife y Gran Club, un corte magro que se corta con cuchara aunque lo pida rojísimo. También el cerdo tiene un lugar de privilegio aquí: sus dueños tienen un criadero propio en Lobos, “con excelente genética y nivel de alimentación” que garantizan gran calidad. Hay matambre, bondiola, costillas y pechito que, junto con el salmón rosado y la trucha, se suman al bando no vacuno.

Para acompañar: papas (rústicas fritas, noisette, pay, rejilla, etc.); ensaladas abundantes y frescas; vegetales asados y demás. Entre los postres se destaca el impactante Súper sambayón en erupción. Y para completar la experiencia, hay una cava con más de 100 etiquetas.

Ya sabe cómo la mafia respeta a la familia. Vaya tranquilo con sus hijos: hay menú para chicos.

 

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