Televisión / 18 de Noviembre de 2014

Hay un diablo en mi sopa

“Constantine”. Serie. Viernes a las 22, repite sábados a las 14, por Space. Con: Matt Ryan, Angélica Celaya, Charles Halford, Harold Perrinau y otros. de Alan Moore. Dirección: Neil Marshall.

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★★Que aparezcan con sus globos oculares sanguinolentos, gajos de carne chamuscada, babas humeantes y mocos multicolores. Que vengan desde el inframundo, el universo paralelo o la pesadilla no resuelta. No importa, todos los ítems están tildados. La cuestión es –ay, siempre lo es–cómo mezclar los ingredientes que por sí mismos nunca alcanzan.

En “Constantine”, el protagonista es un tipo de humor e ironía inalterables a pesar de la tarea poco simpática que le tocó en la vida. John Constantine (Matt Ryan) caza demonios gracias al manejo de las ciencias ocultas, disciplinas que cultivó desde chico para encontrar a su madre muerta en el parto. Culpa psicoanalítica aparte, Constantine, sin perder la media sonrisa, con su camisa blanca, corbata desanudada y piloto al viento (eso sí: cigarrillos, jamás) recita conjuros en latín para cuidar el alma de los puros amenazados por Lucifer y equipo.

No está solo en la empresa. Lo acompañan algunos pocos amigos como Chas (Charles Halford) que tiene el superpoder de la eternidad, y una señorita vidente. En el primer capítulo, la chica era Liv (Lucy Griffiths), la hija de un amigo a quien debía cuidar. Pero en el segundo capítulo había desaparecido sin explicación y lo femenino medium fue reemplazado por Zed (Angélica Zelaya). Parece que Griffiths encontró otro trabajo y renunció antes que los guionistas pensaran algo. El que aparece sin que lo llamen es el ángel Manny (Harold Perrinau), negro y con grandes alas, que le recuerda al pobre John que ya está condenado al infierno por no haber protegido el alma de una nenita que el diablo se tragó. Para ángeles así, quién necesita demonios, pero los caminos divinos son insondables: al loco lindo de Constantine le seguirán tocando aventuras cuasi desopilantes como la del vinilo con mensaje diabólico.

Como tantas series y películas, “Constantine” se basa en una historieta. En este caso, “Hellblazer” de DC Comics, creada por Alan Moore (“Watchmen”, “V de Vendetta”). Pero ni los ingredientes ni el molde la salvan porque la adaptación de David Cerones da por resultado una ficción que quiere pero no sabe fundir el terror con el policial y el toque romántico. Simplemente no encuentra el tono y las escenas corren mejor o peor suerte, según el índice de perogrullo y la habilidad de los actores. “Constantine” es ideal para ver con hijos preadolescentes por su inocuidad y billikinesco esoterismo, pero para los fans del cómic y del género oscuro mejor será mandarla al infierno.

 

 

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