Opinión / 28 de diciembre de 2014

Obama abre el juego en el Caribe

Análisis de la apertura de las negociaciones entre Cuba y
Estados Unidos y la intervención del Papa.

Al enterarse de que los Estados Unidos estaba por reanudar las relaciones diplomáticas con Cuba, los sorprendidos líderes de los países latinoamericanos saltaron de alegría para festejar lo que todos tomaron por una decisión histórica. ¿Manifestaban su esperanza de que la iniciativa sirviera para debilitar una dictadura militarizada más brutal, y decididamente más longeva, que las encabezadas décadas atrás por los generales Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet para que, por fin, los cubanos puedan soñar con un futuro democrático? Claro que no. Aunque algunos se animaron a insinuar que a su juicio sería deseable que hubiera cambios en tal sentido, otros, entre ellos Cristina y su mejor amigo, Nicolás Maduro, optaron por felicitar al “pueblo cubano” –el que, de más está de