Restaurante / 29 de Junio de 2015

Las mil y una caras del brunch

“M Palermo”. El Salvador 5783, Palermo. 4778-9016. Cocina nikkei. Lu. a sáb. de 12 a 15.30. Lu. a miér. de 20.30 a 23.30. Jue. a sáb. de 20.30 a 0.30. Reservas. Delivery. Tarjetas. Brunch: $ 280.

Por

El célebre periodista gastronómico del New York Times, William Grimes, escribió un artículo sobre la comida favorita de los neoyorquinos. “Se llama brunch y es rara,” –declara– “un híbrido lingüístico y culinario, un desayuno que empieza con un cóctel o un almuerzo organizado alrededor de una pila de pancakes”. El artículo se llama “At brunch, the more bizarrethe better” (Para el brunch, cuanto más raro, mejor) y en él, además de ironizar sobre las manías de los neoyorquinos, describe desde el origen de la palabra en Inglaterra en 1882 hasta su auge en los Estados Unidos en los años 30. Moda mediante, cada vez son más los restaurantes de Buenos Aires que ofrecen brunch.
M Palermo tiene una carta de cocina nikkei –fusión japonés y peruano, con rolls, sushi, ceviches y tiraditos a la cabeza– a la que los fines de semana se le suma el brunch. Puede elegir 8 opciones de la carta por un precio fijo. Los huevos revueltos, medialunas, y bagels conviven con el tempura de langostinos y el ceviche. Las aguas se dividen a la hora de decidir qué tomar: café o un trago. El horario de brunch es de 12 a 15.30 y entre ambos horarios los antojos pueden cambiar. No tienen los tradicionales Bloody Mary o mimosa, ideados para la resaca, pero sí una interesante selección de vinos rosados y espumantes por copa.
La ambientación tiene una onda neoyorquina, con piso en damero, grandes lámparas y cocina a la vista. En la puerta hay una letra eme grande de la que brotan plantas y la barra de sushi está apenas entrando, para recordarnos que en M la especialidad es el pescado (lo traen directo de Mar del Plata y está a la venta, para llevar). Abunda el salmón, gran obsesión argentina, en tartare, gravlax o tiraditos, en preparaciones sutiles y sabrosas. También hay pancakes salados con langostinos y espinacas, crocantes croquetas de arroz con queso y hamburguesa de pescado blanco y cherries. De acuerdo con el hambre puede ir sumando pequeños platos de fiambres y quesos (infaltable la palermitana burrata con jamón crudo, rúcula y tomates secos) o inclinarse hacia lo dulce, con una tarta de manzana o un suspiro limeño.
“La extraña palabra brunch continúa expandiéndose, generando bizarras formas nuevas, adoptando sabores e ingredientes nunca antes asociados a la existencia de la especie humana antes del mediodía.” –continúa Grimes en su artículo–. En New York los clásicos bagel and lox (salmón ahumado, con infaltables creamcheese y alcaparras) o los huevos benedictinos (poché sobre english muffin, con jamón y salsa holandesa), hace tiempo están siendo desplazados por opciones más sofisticadas.
Más allá de las etiquetas, que el que mande sea el hambre.

Cocina ★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★★

 

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