Salud / 15 de Agosto de 2015

La sangre no está en venta

Cómo funcionan los bancos nacionales de sangre. El aumento de voluntarios. Y el mercado negro del que hay que cuidarse.

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donacion de sangre
LA GOTA HUMANA. En julio del 2011, la Argentina fue sede del Día Mundial del Donante de Sangre.

Alrededor de 90 millones de transfusiones de sangre se realizan cada año en todo el mundo. Pero cada vez encontrar suficiente cantidad de donantes es un problema, al que se le suma el hecho de que cada receptor necesita recibir una sangre que sea compatible con la suya. Son varios los grupos de científicos en el mundo que investigan métodos para crear sangre humana artificial. En el 2014 uno de ellos, ubicado en la Universidad de Edimburgo (Escocia) logró crear la sustancia a partir de células madre de la misma persona que precisa la transfusión.
Las pruebas hechas fueron auspiciosas, pero sobre animales: los testeos con seres humanos comenzarán recién dentro de dos años. Mientras tanto, la donación voluntaria de sangre sigue siendo la única solución al problema.
Se estima que 9 de cada 10 personas necesitarán sangre extra a lo largo de su vida, para sí o para un ser querido. Cualquier persona puede tener un accidente que requiera una transfusión o padecer alguna patología por la que necesite una transfusión. Pero los pacientes que la precisan con mayor frecuencia son aquellos que padecen algún cáncer de tipo sanguíneo (linformas, leucemias) y reciben quimioterapia, quienes pasan por un transplante de hígado, y las mujeres que sufren hemorragias durante el embarazo, el parto o el posparto, además de otras intervenciones.
Si en la Argentina hubiera un millón de donantes voluntarios y habituales de sangre, no existirían los pedidos urgentes y las campañas desesperadas de amigos y familiares por conseguir donaciones de esta sustancia vital.
La cantidad de donantes que hoy se le pide a los familiares por lo general depende de la cantidad de componentes que se utilizaron para la persona transfundida, por este motivo cuando aparece una campaña para conseguir dadores de sangre hay casos en que se solicitan desde diez, hasta 150 unidades. Pero esto es lo que se intenta desterrar con el sistema de donantes voluntarios. Las normas de hemoterapia establecen que los bancos de sangre son responsables del stock y que deben tener programas de donantes para que, en caso de que ese stock disminuya, se instrumenten los mecanismos necesarios para no tener que pedirle a los familiares.
Países como los Estados Unidos y las naciones europeas, entre otras, ya funcionan con un sistema del 100% de donantes voluntarios y repetidos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son 60 las naciones que ya han alcanzado esta modalidad, y en América Latina, el único país que lo ha logrado es Nicaragua.
La Argentina se encuentra en un proceso de transición del sistema de donación por reposición, hacia el de donantes voluntarios al ciento por ciento. Si bien es uno de los 72 países que según afirma la OMS se encuentran por debajo del 50% de donantes voluntarios, con la aprobación en 2002 del Plan Nacional de Sangre (dependiente del Ministerio de Salud de la Nación) y el esfuerzo de organizar el sistema nacional de donación y fortalecer el proceso de centralización- ya que los bancos de sangre hasta el momento habían estado atomizados- en diez años se pasó del 1% al 20% de donantes voluntarios.
En busca de la totalidad. Mabel Maschio, directora del Plan Nacional de Sangre, afirma que el número de donantes voluntarios en el sistema de salud pública está creciendo como resultado de las actividades de promoción e información que realizaron en la comunidad los equipos técnicos de los programas de sangre provinciales, pero aclara aún se debe trabajar mucho más: “Entre el 45% y el 50% de las donaciones en nuestro medio ya son de donantes voluntarios los cuales representan aproximadamente 500.000 personas al año”.
Sin embargo, muchas personas donan su sangre en instituciones privadas, y entonces las cifras totales cambian: sumando el ámbito público y el ámbito privado a nivel nacional, resulta que el 20% de los donantes son voluntarios y el restante 80% son aquellos que donan por pedido de los familiares y amigos de quienes precisan una transfusión.“Lo que todavía no puede determinarse es la habitualidad, si bien se pasó del 1% al 20%, no hay una cifra que indique cuántos de los donantes son habituales y esto es lo que hay que trabajar”, puntualiza Oscar Torres, presidente de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología (AAHI)
Actualmente, el Hospital de Pediatría Garrahan es un modelo para muchos bancos de sangre. La institución tomó la decisión de dejar de pedir sangre de reposición a familiares a partir del 14 de julio del 2011, el día que Argentina fue sede del Día Mundial del Donante de Sangre. Como resultado de las campañas internas y externas, y de las colectas extrahospitalarias que realiza el servicio de Hemoterapia del Hospital, funciona con un 100% de donantes voluntarios.
De acuerdo con Silvina Kuperman, Jefa de Servicio del hospital, “es parte del trabajo de los bancos de sangre hacer la promoción de la donación y obtener la sangre, no se puede cargar sobre el paciente la responsabilidad de conseguir donantes”, enfatiza. Y agrega: “Hacemos el esfuerzo porque los donantes voluntarios son los más seguros. Con este sistema, bajamos dramáticamente la prevalencia de enfermedades”.
Los donantes voluntarios presentan menor prevalencia de HIV, virus de la hepatitis y otras infecciones transmitidas por la sangre, que quienes donan sangre para familiares o a cambio de algún pago como aún ocurre en muchos países. “Todo el mundo dona de buena fe, pero hay estudios que demuestran que los donantes voluntarios tienen menos cantidad de infecciones transmisibles por transfusión que aquellos que no lo son”, asegura Kuperman.
Ventas ocultas. Pagar por la sangre y el cobro a personas transfundidas por donantes no conseguidos está prohibido, según la Ley Nacional de Sangre Nº 22.990. Mabel Maschio, reconoce sin embargo que aunque esta práctica es cada vez menos frecuente, hay en la actualidad causas legales por problemas de este tipo. El mercado negro de la sangre existe todavía en la Argentina, y además de ser ilegal puede ser peligroso.
Y sobre la sangre por la que se cobra, aclara: “si bien cada vez pasa menos, la mayoría de las personas ya está conciente de que pagar por sangre es un riesgo. No porque la persona dispuesta a donar tenga la intención de hacer daño, pero puede que porte alguna infección sin saberlo”.
Por su parte Oscar Torres, de la AAHI, sostiene que si una persona se entera de que se le cobra por no haber conseguido donantes, debe hacer la denuncia: “Algunas instituciones le buscan la vuelta y presentan el cobro como `gastos administrativos de hemoterapia´, pero esto está penado por Ley“, advierte.
La situación ideal para el funcionamiento de los bancos de sangre, es que exista una interconexión entre las instituciones. “Si en una institución hay un excedente de plaquetas se lo debería poder ceder al resto de los bancos de sangre que tengan problemas de stock“, dice Maschio.
Según Kuperman, a pesar de no tener un convenio formal entre instituciones, el Hospital Garrahan trabaja en red: “si el SAME nos indica que un hospital necesita sangre, nosotros les otorgamos unidades, tanto en CABA como en provincia. Y si tenemos exceso, llamamos a las instituciones para ofrecerles nuestras unidades. La extracción, el estudio y el procesamiento de la sangre se efectúan en el Garrahan”.
Asociaciones y colectas. La asociación civil Dale Vida trabaja en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez con el objetivo de atraer donantes voluntarios y de fidelizarlos. Desde que se conformaron como institución el número de donantes voluntarios pasó del 2% al 27%. Las colectas externas lograron que hasta la fecha 2.195 personas donaran su sangre, y como resultado de las jornadas que se realizaron los sábados en el hospital -y que debieron suspenderse en el 2014 por falta de personal- se sumaran 2.497 más.
“El objetivo es que haya siempre sangre segura. Que la sangre esté esperando al paciente, y no el paciente a la sangre”, ejemplifica la presidenta de Dale Vida, Silvia Arreghini. “Las campañas tienen un costo alto”, admite, y aclara que aunque se esté trabajando mucho al respecto hacen falta más campañas para que la gente tome conciencia de la importancia de donar.
Desde el ámbito académico y empresarial también se organizan campañas. La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) realiza campañas de donación de sangre para el Hospital Garrahan y la Red de Medicina Transfusional desde hace diez años. Con una población de 25.000 alumnos de grado y de posgrado, las campañas lograron que aumentara la cantidad de donantes año a año: en la primera colecta donaron 31 personas, mientras que el año pasado lo hicieron 566, y hasta el momento entregaron solidariamente su sangre 3.153 personas.
Quien se hace cargo de la convocatoria a través de un sistema de mailing, publicidad gráfica, y la preparación del refrigerio para los donantes es la misma universidad. Andrés Cuesta González, director de Investigación y Extensión de la UADE, es concreto: “Lo que buscamos es generar conciencia y que haya un cambio cultural. La sangre no debería ser un recurso escaso en las instituciones de salud, porque 9 de cada 10 personas la vamos a necesitar en algún momento de nuestras vidas”.

 

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